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Madres felices
"No sabes la princesa india que tengo en casa", me dice Elena Siegfried por teléfono cuando la llamo para pedirle que nos relate su historia. "Adoptar a Sophia es lo mejor que he hecho en mi vida", añade emocionada. Susana Ibáñez también irradia una felicidad especial desde que es madre. En su caso por partida doble. Adoptó a Akanksha en 2005 y la experiencia ha sido tan maravillosa y tan gratificante que hace dos años decidió repetir. "Pensé que el mejor 'regalo' que podría hacerle a i hija era un hermano", explica. Así fue como hace solo unos meses llegó a sus vidas Deepak, el hombre de la casa... y de este reportaje.
Susana lleva vestido de Stella Forest para Anglomanía. Elena, vestido de Forte Forte para NAC y anillo de Bimba&Lola.
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Elena, Susana & co.
Elena & Sophia Siegfried
Elena: 39 años, soltera. Trabaja en publicidad y vive en Madrid.
Sophia: lleva en España desde octubre y cumplirá seis años en septiembre. Estuvo un año y medio en un orfanato de Nueva Delhi antes de ser adoptada.
Susana, Akanksha & Deepak Ibáñez
Susana: 45 años, soltera. Vive en Madrid y es directora de marketing publicitario.
Akanksha: nueve años. Su nombre significa "esperanza". Adoptada con dos años en 2005.
Deepak: su nombre significa "lámpara que ilumina la oscuridad". Adoptado con casi seis años el pasado otoño.
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La adopción, paso a paso
La tramitación de una adopción internacional es larga (entre dos y cinco años de media). El primer paso es presentar la solicitud en la comunidad autónoma de residencia (generalmente en los servicios de protección de menores o los específicos de adopción). Es el momento de decidir el país de procedencia del menor. El segundo paso es someterse a una valoración psicosocial acerca de la situación personal, familiar y social. También se valoran las habilidades educativas y las aptitudes para atender a un menor. Con ello se obtiene el Certificado de Idoneidad (CI), se prepara el expediente y se envía al país de origen. Cuando ya se ha asignado un niño, la comunidad autónoma debe dar el visto bueno.
Y si los adoptantes aceptan, se organiza el viaje para ir a recogerlo. Más información en www.msps.es
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Quiero ser madre
Susana empezó a madurar la idea hace una década. “Yo entonces tenía una vida muy plena, muy bonita y muy divertida. Tenía un trabajo que me gustaba, viajaba mucho y no tenía pareja estable... pero por la educación que he tenido y por mi infancia sentía también el deseo de formar una familia. Y no me preguntes por qué, pero la adopción siempre ha sido para mí la primera opción. Es una de esas ideas que se tienen en el corazón. Nunca he tenido el sentimiento de querer parir hijos. No era lo que yo necesitaba: lo que me apetecía era tener a alguien de quien ocuparme, alguien a quien cuidar, y sentía que podía hacerlo bien de esta manera. Así que tomé la decisión y empecé con el proceso. Y mientras continuaba con mi vida maravillosa de entrar, salir y hacer mil cosas, fue transcurriendo el tiempo y fui cumpliendo los trámites”, nos cuenta.
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Dos viajes inolvidables
“Los dos viajes han sido inolvidables, muy especiales, emocionantes y muy diferentes. La primera vez iba a lo desconocido. La segunda estaba más tranquila pero expectante, porque me acompañaba Akanksha y no sabía cómo iba a reaccionar. En ambos casos hubo también un momento especialmente triste para mí. Es cuando subo al avión con ellos y me los llevo. En ese instante, en el que cualquiera diría ‘por fin nos vamos a casa’, a mí se me partía el corazón porque sabía que estaba cambiando sus vidas; cambiándolas para bien, espero, pero sin contar con sus decisiones. Por eso me pongo mucho en su lugar, constantemente. Y trato de entender cómo me sentiría yo en un país extraño, con gente que no conozco, oyendo un idioma diferente... Son niños muy valientes”.
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Adiós, orfanato. Hola, mamá
“Si ver la foto de tu hija es un momento impactante, verla en persona no se puede explicar... Dejé todo preparado en casa y viajé a India acompañada por cuatro íntimas amigas. Fue una maravilla, me sentí muy arropada y muy acompañada; fue un regalo. A Sophia, recuerdo, la recogí un lunes por la mañana. Dentro de lo que cabe, estaba en un orfanato muy cuidado y la encontré muy bien. La habían vestido de manera especial y me contaron que los últimos días estuvo nerviosa. Yo le había mandado una foto mía para que supiera cómo era su madre y en el orfanato ya le habían contado que iba a ir a buscarla. Y desde el principio me llamó ‘mamá’. Bueno, decía ‘mamí’. Así es como me llamaba. La bienvenida en el aeropuerto fue muy emocionante. Yo quería algo íntimo... ¡pero fue imposible!”.
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¿De dónde son mis hijos?
En las adopciones internacionales resulta crucial reflexionar sobre el país y la raza del menor. “Es fundamental tener en cuenta que se adopta a un niño, y también su historia”, dicen Javier Angulo y José A. Reguilón, autores de Hijos del corazón (Temas de Hoy). Elena y Susana no tuvieron duda alguna: sus hijos serían indios. “Siento pasión por la India y yo quería estar muy orgullosa del origen de mis hijos para que también ellos pudieran estarlo”, relata Susana. Elena también sentía esa conexión: “Desde hace mucho tiempo la cultura india está muy presente en mi casa, ¡incluso en la decoración! Y había leído mucho sobre su filosofía. Es una raza que me gusta mucho, muy afín a mí por su mentalidad. Así que incluso sin conocer el país, me sentía muy vinculada a ella”.
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Bienvenidos a casa
El viaje de recogida es el final de un proceso y el inicio de una nueva vida: para los padres y para los niños. Los primeros meses no son fáciles: casa nueva, familia nueva, colegio nuevo, idioma nuevo... “Sophia llegó a Madrid en octubre y ya la veo totalmente integrada. El idioma no ha sido una barrera. Desde el principio le hablé en español y ¡mira cómo lo habla ya! Me ha costado más el tema de la alimentación. Por ejemplo, que se acostumbrara a los nuevos sabores. Eso ha sido más difícil, pero lo demás ha resultado bastante fácil: mi familia la adora y en el colegio se han volcado con nosotras. Ahora está aprendiendo a leer. Ha hecho un esfuerzo enorme por adaptarse a todo”, cuenta Elena.