Inma del Moral: Cómo disfrutar de una vida en verde

Quedamos con la presentadora para pasar un día natural de principio a fin. Compramos ropa orgánica, tomamos el aperitivo en un bar ‘eco’ y nos enseñó sus cremas ‘bio’.

Texto: Sonia Fornieles. Fotos: María de Miguel.
Inma del Moral
Zumo multifrutas, ensalada de uvas y yogur, cereales... Un tentempié así bien merece un descanso

Cuando Inma del Moral entró por la puerta del showroom en el que habíamos quedado, nadie diría que llevaba más de una hora en un atasco: sus risas avisaban que estaba de buen humor ya desde la escalera. “Debe de ser el espíritu eco –pienso– que te hace ver el lado positivo de las cosas, tomaré nota”. Pero finalmente no es así, Inma está contenta porque sí: “Un atasco no puede arruinar un buen día ”... y vuelve a reír.
¿Tu vida es eco 100% de repente? Primera pregunta a la que ella responde tajante. Se la hago de camino a nuestro primer destino, un café en el centro de Madrid donde vamos a tomar el brunch, ecológico por supuesto. “No es así exactamente. Intento ser consecuente con mi forma de pensar y poco a poco mi vida se ha ido volviendo más ‘natural’, pero no soy una integrista ni pretendo que todo el mundo se funda de repente con la naturaleza, es sólo que me he dado cuenta de que me siento mejor”.
Las cosas que hacen que esta periodista se encuentre bien son pequeños gestos que ha ido introduciendo en su vida casi sin darse cuenta. “Por ejemplo, en cuanto a la alimentación, antes no le daba mucha importancia, intentaba cuidarme pero no iba más allá. Ahora tengo un huerto –lo dice orgullosa– y lo cuido con mi hijo Tomás, de 5 años. Me encanta por partida doble: lo pasamos genial trabajando en él y es un gusto comer las verduras y hortalizas que nosotros mismos cultivamos”. También le agrada la idea de pensar que aporta su granito de arena para que el planeta respire mejor. “Sé que con esta aventura doméstica no se va a cerrar el agujero de la capa de ozono, pero imagina que muchos de nosotros lo hiciésemos: eso sí que sería bueno y se reducirían las emisiones de pesticidas”.
Precisamente este hecho, el de contribuir a que todos respiremos un aire más limpio, fue lo que la empujó a decantarse por cuidarse con cosmética ‘bio’. Mientras me lo cuenta, entramos en una farmacia: quiere enseñarme sus ‘imprescindibles’ de tocador. “Solía usar cremas de farmacia, cuidados básicos para mi piel, que es seca y sensible, y un día me hablaron de los beneficios de la cosmética ‘verde’. Me llamó la atención que todo fuesen ingredientes naturales, provenientes de la agricultura ecológica y con activos que tenían los mismos efectos sobre la piel que otros hechos en laboratorio. ¡Me encantó! Probé Sanoflore y desde entonces no uso nada más”.

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