Ángel Gabilondo
A solas con el Ministro
Fotos: Diego Lafuente
Me retraso. Fuera llueve a mares y los problemas de tráfico hacen que todos lleguemos un poco estresados. Menos él. Siempre tiene una sonrisa. Y con ella, mientras le echa un vistazo a algún que otro libro, saluda a todo el mundo. A todos. Es un conversador fantástico, un sabio. Y resulta un placer tener la oportunidad de charlar sobre su trabajo y las reflexiones cotidianas de sus nuevos libros, Contigo (Aguilar) y Palabras a mano (Seix Barral).
Te veo mucho más delgado, más guapo. Los que llegan a la política, ¿tendéis a cuidar más la imagen?
No sé. Lo he hecho velando por la salud, porque tenía un poquito alto el colesterol. Pero siempre busco excusas para cuidarme [ríe]. Cuido la alimentación y hago más ejercicio. Y es fantástico, aunque siempre he hecho mucho deporte. Sólo que en los últimos años he pasado mucho tiempo sentado y, con tanto estrés, me he descuidado un poco. Ahora he recuperado mi peso.
Estaba leyendo Contigo y pensaba, ¿qué hace el hombre que escribe este tipo de reflexiones en un Consejo de Ministros?
Bueno... yo no soy un profesional de la política, aunque siempre me he dedicado a asuntos públicos y tengo un compromiso con la realidad. Pero espero que sea muy compatible estar preocupado por la lectura y la escritura, por los afectos, las emociones... y el pensamiento y compromiso social y público. Sin afectos no hay conceptos. Y quien tiene una idea de los políticos como personas que no sienten o no sueñan, está equivocado.
Cuando te propusieron ser ministro, ¿te lo pensaste mucho?
No demasiado, aunque no tenía ni idea de que podría ocurrir. Siempre he dicho que el que quiere ser ministro desde el vientre de su madre es un peligro público. Pero que me llamaran para temas relacionados con la educación no me resultó raro. Me pareció desafiante en un tiempo difícil, y por eso dije “sí”. Parece una frase hecha, pero prefiero las cosas que me quitan el sueño a las que me dan sueño.
También en eso eres atípico. Hay compañeros que lo mismo aceptan un ministerio de Economía que uno de Defensa...
Yo no. Ni sé de eso ni me considero capaz. Eso sí, cuando eres ministro, no sólo lo eres de tu cartera, y estoy abierto a hacer lo que pueda. Pero donde tengo experiencia es en la educación y mi interés consiste en estar a la altura de las palabras que he estado diciendo durante años, no en salir corriendo...
¿Habrá pacto al final?
Espero que sí. Estoy convencido de que es muy necesario porque hay un clamor social. Es indispensable lograr una estabilidad normativa, respetando las diferencias que tenemos cada uno, encontrando los aspectos comunes.
¿Pero lo ves viable?
Sí, porque hay una conciencia en los partidos, las fuerzas sociales y la comunidad educativa, de que es indispensable asentar mínimamente sobre qué vamos a construir. Yo creo en los consensos, los acuerdos; no me gustan los derrotados ni los vencedores; me gusta más llegar juntos a algo. En política, a veces nos enfrentamos entre nosotros pero no afrontamos el problema, y lo que nos está pidiendo el ciudadano es lo segundo. Yo creo que por eso va a salir el pacto.




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