Alberto Ruiz Gallardon
“Mi mujer y mis hijos han sido muy generosos conmigo”
Fotos: TERESA PEYRI
¿Y en qué momento reservas tiempo para la vida privada y para descansar?
No lo reservo con rigidez. Lo que pasa es que conforme van pasando los días y te das cuenta de que necesitas ese espacio, lo buscas y lo encuentras.
Y en tu tiempo libre ¿qué es lo que más te relaja?
Pasear con mi perro.
¿En el campo?
Sí, salgo siempre que puedo a la Casa de Campo o al Monte de El Pardo. Procuro andar, una, dos... hasta cuatro horas. Me agoto y vuelvo a casa muy relajado, completamente preparado para afrontar una semana con la energía suficiente.
La alcaldía se ha involucrado mucho en la lucha contra el cáncer. ¿Qué más van a hacer?
Sí, estamos haciendo y haremos muchas cosas. Creo que personas como Luz Casal son el mejor ejemplo de cómo se tiene que afrontar una enfermedad de esta naturaleza. Con qué coraje, con qué decisión y con qué voluntad lo ha hecho. Creo que hay otros muchos ejemplos, como el de Esperanza Aguirre, que ha afrontado una situación muy compleja en estos momentos de su vida y se ha convertido también en un magnífico referente. La sociedad tiene que saber cómo estar cerca de ellos. Yo lo he aprendido. Creo que es fundamental que dejemos de satanizar la palabra “cáncer” y que comprendamos que es grave pero que se cura.
Y hablando de Esperanza, me consta que os tenéis respeto y cariño. Sin embargo, han pasado unos años en los que parecíais dos hermanos peleando...
Todo lo que has dicho es cierto. Lo más importante es el cariño que nos hemos tenido, que nos tenemos y la amistad que no se ha quebrado. Todas las diferencias que hemos tenido Esperanza y yo han sido de carácter político, todas. Incluso en los momentos más duros de nuestra confrontación, nunca ha dejado de haber un afecto y una relación que no estaba contaminada como consecuencia de la confrontación. Estoy orgulloso de que nunca una discrepancia entre Esperanza y yo haya perjudicado a los madrileños. Ha habido diferencias, como en cualquier partido político; ha habido también la necesidad de compatibilizar dos gestiones que muchas veces se solapan, porque somos dos administraciones muy potentes que gobernamos el mismo territorio, y eso no es fácil. Pero cuando uno de los dos hemos visto que esa distancia podía hacer daño al ciudadano hemos sabido rectificar a tiempo.
Yo me alegro muchísimo porque oyendo hablar a uno y a otro no tenía mucho sentido...
La política es así. A veces hace que tengas, como decía el clásico, “extraños compañeros de cama” y también extraños adversarios que no tendrían que serlo.
¿Y si algún día deja la política qué hará?
Tengo mi carrera judicial ahí, ya que estoy en excedencia, que es una enorme ventaja. En el peor de los casos podría pedir mañana mi reingreso en la carrera fiscal y podría ejercer inmediatamente, lo cual siempre te da una seguridad de que podrás pagar la hipoteca y la universidad de tus hijos. Y esa seguridad de saber que mantenía una posición, esa libertad para irme cuando quisiera, paradójicamente, es la me ha mantenido en la política. Hay vida después de todo esto. Como abogado o como empresario, podría hacer muchas cosas




comentar
imprimir
enviar
Anterior
