Alejandro Sanz
Su familia, los amigos, la música... Son los pequeños paraísos en los que se refugia el cantante, reinventado en su nuevo trabajo, que ya calza 20 años de carrera y 21 millones de discos vendidos
Fotos: BERNARDO DORAL
Está más guapo, más maduro y más positivo que nunca. Y Paraíso Express (Warner), más que su nuevo disco, parece un estado de ánimo, una declaración de intenciones que ha salpimentado con más dosis de rock de las habituales. Alejandro está encantado, y nosotros también de que nos recibiera en su casa para contárnoslo.
Paraíso Express, ¿es un estado de ánimo?
Yo buscaba explicar que, en un día cualquiera, hay muchos paraísos posibles. Normalmente lo entendemos como algo concreto que perdura en el tiempo, pero yo hablo de paraísos pequeños, como pueden ser una cena con amigos, una charla con alguien que tenga buena conversación...
... Instantes.
Sí, pequeños instantes.
Parece que vives un momento de positividad, de renacimiento.
Es verdad. En la vida pasas por etapas, y eso se refleja en lo que haces. Y aunque yo no pretendo ser autobiográfico en mis canciones, siempre se nota cómo te sientes.
Y tú te encuentras bien.
¡Muy bien! El otro día estuve ojeando todas las portadas de mi discos para ver cómo había cambiado de estilo y rumbo... y ha habido muchas etapas. Es verdad que la última fue un poco más oscura... pero bueno.
Eso fue la llegada de los 40.
No creo que fuera la edad.
Dicen que los hombres lo llevan peor que las mujeres.
Te juro por lo que más quiero que no me ha afectado lo más mínimo.
Bueno, como ahora todo se ha retrasado unos diez años, lo mismo te llega la crisis a los 50...
Hombre, ¡espero que no! [ríe].
Bromeaba, pero es verdad que ahora los hombres sufren mucho más por el paso del tiempo.
Hay cosas que te marcan mucho más que cumplir años: tener un hijo, cambiar de estado, casarte, separarte... Yo, afortunadamente, nunca he tenido crisis, y espero no tenerlas. Pero hay gente que nace muerta, vieja.
¿Por qué decidiste trasladarte a vivir a Miami?
Para grabar El alma al aire me alquilaron una casa allí, y me gustó la idea de vivir en el mar y moverte en barco para ir a cualquier sitio...
¿Aquí no puedes hacerlo?
Aquí hay sitios donde puedes salir al mar, pero para navegar. En Miami yo puedo ir a cualquier sitio en barquita: a ver a mis amigos, a un concierto... Es otro tipo de vida.
Y además te da intimidad, ¿no?
Sí, pero siempre vuelvo. Aquí está mi casa, mi país, mi gente....




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