Alejandro Sanz
Su familia, los amigos, la música... Son los pequeños paraísos en los que se refugia el cantante, reinventado en su nuevo trabajo, que ya calza 20 años de carrera y 21 millones de discos vendidos
Fotos: BERNARDO DORAL
Yo creo que hay un factor suerte... además de mucho trabajo.
Tengo la certeza de que frases del tipo: “Ten cuidado con lo que sueñas, porque puede cumplirse”, son ciertas. Y yo añadiría: “Gracias a Dios”. Creo que hay que darle vueltas a ese tipo de certezas. Soñar en grande... porque no hay límites. A veces, el simple hecho del camino lo justifica todo.
¿Te planteas nuevos cambios en tu vida?
No. Ana Rosa, yo ya soy un nómada. No valgo para pasarme la vida en el mismo sitio. Si alguna vez me veo obligado, lo haré. Pero no me gustaría. Me encanta tener un pie en cada sitio.
¿Y dar el salto a otra ciudad como Nueva York, por ejemplo?
Me encanta Nueva York. Tengo amigos allí y voy cuando quiero. Pero es como una madre, está muy bien para dos semanas...
¡Huy! ¡Como lo lea tu madre!
No... Ella sabe que la quiero muchísimo [ríe]. Me cuida, pero va a su rollo también. Siempre hemos sido muy independientes.
Por cierto, el video con Alicia Keys me parece espectacular.
Es la mejor artista ‘anglo’ con la que podía colaborar. Así le doy un poquito de celos a la Shakira... [ríe]. Todo surgió de la pura química, y eso se nota.
Y la canción Lola soledad, ¿habla de Lola Flores?
Es curioso, también me lo preguntó una amiga. Podría ser ese tipo de mujer. Lola ha sido una artista muy vivida y valiente, que ha tenido mil historias y se ha enamorado 60 millones de veces...
Pero siempre lo ha dicho. Ésa es la auténtica libertad, ¿no?
Depende de cómo lo plantees. La libertad también está en escoger. A veces, es más esclavo defender la libertad.
¿Cuántas veces al cabo del día no dices lo que piensas?
Muchas, sobre todo de promoción.
En una ocasión te preguntaban de política y tú decías que eras del centro radical. Me encanta.
Media España es así, y es una ventaja porque la alternancia es fundamental en una democracia. Si no, los políticos empiezan a enquistarse. Realmente, su objetivo es mantenerse y cuidar el poder.
Ésa es un poco la perversión de la democracia. Algo que se pararía con la limitación de mandatos.
Sí. Yo, en una etapa que estuve enfrentado a todo, pensaba: la democracia está bien pero, ¿no hay otra cosa? Porque algo falla. Pero es normal; es una forma de organizarse hecha por humanos.
Estuviste en la toma de posesión de Obama. ¿Lo viste?
No. Ese día fue un caos. Mi imagen es el helicóptero con Bush yéndose. Nunca he tenido tan claro cuándo una cosa se acaba y empieza otra.
Parece que su popularidad comienza a bajar...
Yo le apoyaré siempre. El programa de desprestigio está muy bien orquestado por un equipo de poder al que no le conviene lo que él propone.
Su liderazgo demuestra que todo puede suceder. ¿Tú qué quieres que suceda en tu vida?
Yo, que me quede como estoy: tranquilito. Hacer más amigos. Que el disco funcione. Que mis hijos crezcan bien... cosas normales.
Cosas difíciles.
Las cosas fáciles normalmente se compran en el supermercado.
¿Y el día que tu hija tenga 15 años y te presente a un novio?
Te cuento: tengo un mastín balinés. Cuando venga el novio lo voy a soltar y le voy a preguntar: “¿A que no nos vamos a hacer daño?” [ríe].
¿Pero por qué os pasan esas cosas con las hijas? ¿A que no es lo mismo con tu hijo?
Ya. Eso de que esté bien que el niño tenga novias y la niña no, son ideas machistas que nos meten desde pequeños. Pero vamos, los abrazos que tu hija le da a otro, te los quita a ti. Y eso es muy duro...
Pero el niño también te los quita...
Pero los niños nos abrazamos menos... [ríe].l




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