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Ángel Gabilondo

A solas con el Ministro

Fotos: Diego Lafuente

Porque... ¿qué está fallando para que haya tanto fracaso escolar?
Hemos socializado y universalizado la educación. En España hay casi nueve millones de personas estudiando, 300.000 profesores. Pero ahora tenemos que realizar muchos más procesos de calidad, de esfuerzo, de rigor... Gracias a la democracia, la evolución de la sociedad española, que venía de un sistema autoritario, se ha liberado. Y la educación no es sólo un asunto escolar...
Claro, en la vida hay que esforzarse por lo que uno quiere.
Exacto. Antes, si un niño sacaba malas notas, enseguida le ponían a trabajar creyendo que en la construcción o en el turismo iba a salir adelante… Ahora hemos visto que sin formación no hay nada que hacer. En 2025, casi el 80% de los puestos de trabajo serán cualificados, requerirán formación. Sin formación no hay futuro, ni para el país ni para uno mismo. Y en estos años el abandono escolar ha sido tremendo, en gran parte, por esta voluntad de ir inmediatamente a trabajos más fáciles.
Hemos vivido unos años muy prósperos, y los chavales sabían que podían ganar dinero.
Buscaban la comodidad... Todo lo que era esfuerzo parecía que estaba mal visto. Ahora ya sabemos que sin esfuerzo no hay nada que hacer.
También hay una reivindicación por recuperar la autoridad del profesor. El respeto.
Éste es un debate fantástico. ¿Cuál es el concepto de autoridad en una sociedad democrática madura? No hay que tener nostalgia del autoritarismo, pero sí fijar la necesidad del respeto a este concepto. Porque éste es un problema que no vivimos sólo en las escuelas, también en la calle y en nuestras casas. Todos. Eso sí, en lo referente al profesor, debemos esforzarnos por apoyar su papel, remunerarle bien, y darle medios y formación permanente.
Los profesores son una de las profesiones que tienen más estrés y bajas por depresión...
Y necesitan el apoyo de las familias. Muchas veces el problema que tienen no es sólo con los estudiantes... Los chavales que están ahora en la escuela son hijos de una generación que hemos andado un poco despistados. Porque hablamos de la crisis de valores de los jóvenes... ¡como si nosotros no la tuviéramos!
Pero más que pérdida de valores, ¿no hay que hablar de desencanto, de que los chavales no ven claro su futuro?
También. Pero siempre ha sido así. Hablamos como si para nuestros padres o nosotros mismos hubiera sido fácil el futuro. No ignoro que los jóvenes tienen dificultades, y no ignoro que debemos apoyarles porque hay mucho paro juvenil... pero dejemos los discursos paternalistas y proteccionistas, eso de que tus padres te tienen que sacar adelante... Los chavales también deben luchar en la vida para hacerlo, como lo hemos hecho todos. A muchos de nosotros nos han dado formación, pero luego hemos peleado solos. Esta idea comodona de la existencia no me parece muy educativa.
Vuestra familia es un ejemplo. Tu padre era carnicero y sois nueve hermanos...
En mi familia todos hemos luchado mucho.
¿Todos habéis estudiado?
Todos hemos tenido la oportunidad de pasar por la universidad. Y para mí, que se de esa oportunidad es el mejor legado para los hijos. Mis padres siempre vieron esto muy claro. Luego, con esa formación, tú te arreglas en la vida.
Quizá la educación no depende sólo de los padres o la escuela. También de los medios, los líderes...
Los medios de comunicación, las películas, los videojuegos, los lugares donde uno va... todo eso educa. Y, desde luego, los seres ejemplares a los que yo llamo ‘seres horizonte’. Para los chavales debe de ser difícil buscar referencias humanas. A veces miran a los deportistas de élite y está bien, porque preconizan el esfuerzo, el trabajo en equipo, el éxito… pero puede parecer que en esta vida todos hemos nacido para tener éxito y mucho dinero, y no es así.
Pero, ¿dónde están esos ‘seres horizonte’?
Yo me lo pregunto muchas veces. No siempre en la tele, sino mucho más cerca de lo que pensamos. Quizá es alguien de nuestro entorno. El escritor uruguayo Eduardo Galeano se preguntaba para qué sirve el horizonte porque, si lo piensas, nunca llegas a él, ya que cuando lo haces se desplaza. Y está muy claro: el horizonte sirve para caminar. Eso es lo hermoso. Lo importante.

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