Antonio Banderas

"Me da cierto placer decir que tengo 50 años"

Eres una máquina de generar nuevos proyectos.
¿Sabes? Sólo hay una certeza en la vida, y es la muerte. Todo lo demás es relativo. Todo. A mí me gusta mucho la idea del hombre renacentista. No me quiero morir pensando: "Tenía que haber hecho esto". Es que a mí el trabajo me gusta. Disfruto haciéndolo. Pero no tanto por lo resultados como por lo que implica el camino, me lo paso bien. Es excitante.
¿Cómo está tu madre?
Tras la muerte de mi padre... han sido 60 años juntos y es como si le hubieran quitado un trozo.
¿Va a verte a Los Ángeles?
¡Uf! Me la llevé hace dos años a Aspen, pero la casa está a 4.000 metros de altura y hace tanto frío...  
Un hombre que ha triunfado en EEUU, un sex symbol con una vida tan interesante. Pocos pensaban que, cuando decidiste dar el paso de casarte, tú y Melanie ibais a ser una pareja chapada a la antigua en el concepto de familia. Eso a qué se debe, ¿es heredado?
No, lo siento así. Quiero a mi mujer, quiero mucho a mi familia. Eso lo hemos creado juntos. Los dos veníamos de relaciones fallidas donde aprendimos mucho. He tenido la posibilidad, y creo que la habilidad, de enamorar y volverme a enamorar de mi mujer una y otra vez y me gusta esa sensación. Melanie es un ser muy especial. Es muy divertida, muy generosa y muy feliz, a pesar de que hemos tenido problemas que nunca hemos ocultado. Pero es una mujer tan llena de vida... y a mí me gusta la gente así, es muy bonito.
Has sido muy generoso. Te fuiste el primero a Los Ángeles, triunfaste de verdad, y has apoyado a todos los que han llegado detrás.
Yo nunca le voy a negar mi apoyo ni mi casa a compañeros que llegan a un sitio nuevo lleno de americanos [ríe]. Les he dado lo que me habría gustado que me dieran a mí, porque cuando yo llegué no había nadie. Era un bicho raro, ni siquiera me identificaban como español. Mantengo una bonita relación con Penélope, con Javier, con Jordi Moyá...
Tu niña ya es adolescente. ¿Cómo lo llevas? ¿Eres un padre muy celoso?
No. Lo sería si mi hija fuera distinta. Melanie y yo somos muchísimo más fogosos pero la verdad es que no sé a quién ha salido ella: es reflexiva, calmada, una lectora compulsiva que devora dos libros en un fin de semana, no le gustan las cámaras, ni quiere ser actriz... Le gustaría dirigir cine o dedicarse a la literatura. Es una chica muy adulta para la edad que tiene y me fío completamente de ella.
Y cuando llegue un día y te diga: "Me he enamorado de Peter" y aparezca Peter con dos metros de altura...
[Ríe] Ya me pasó con Dakota. Ahora está muy centrada apostando por su carrera de actriz, pero con ella me asustaba más porque era un poco más loca. Un día estaba yo en casa en pijama y apareció un tío de 1,90 metros que parecía un Rolling Stone, tenía más pendientes que un batusi y me dijo que era su novio... Pues nada, tienes que aguantarte.
¿Te asusta envejecer?
Sinceramente no. Incluso me da un cierto placer decir que tengo 50 años. Sólo me interesa ser feliz.
Dices que la fama puede ser un camión que te arrolla si no te pilla en el momento justo. Pero a ti te pilló joven.
Sí, pero no tuve un bombazo en mi primera película. He visto eso en otra gente y te pega un bofetón duro, porque llegas a creerte que eres especial. Lo mío han sido muchísimos pequeños éxitos, personajes pequeños que han crecido poquito a poco.
¿Y qué haces para no volverte loco y, al menos en apariencia, seguir siendo el mismo a pesar del interés que despiertas en la prensa?  
No lo sé. Supongo que he sido y soy más reflexivo de lo que yo mismo creo. He analizado mucho las cosas que me dolían: las relaciones personales, profesionales y sí, he cambiado. Ahora veo la vida de una forma mucho más calmada. No tengo prisas, no tengo ansiedades. Me gusta el trabajo, la gente, y me producen mucha curiosidad las personas, charlar... Antes, cuando vivía en Madrid en los 80, no podía quedarme solo en mi casa por la noche. Necesitaba el contacto continuo con la gente. Y ahora me encanta la soledad. Cuando viajo y me quedo en mi habitación de un hotel, leo como un loco, escribo, escucho música o navego por Internet. Me encanta planear historias... Con el tiempo, he aprendido a soportarme.

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