Carmen Lomana

Tengo buen ojo para los negocios

Muchos conocen sólo el lado más frívolo de Lomana. Que es una señora millonaria, una ‘fashion victim’ sin cuya presencia no tiene sentido ninguna fiesta de nivel... Pero Carmen es mucho más. Una mujer testaruda, sofisticada y culta, que ha tenido una vida difícil, que perdió a sus dos amores, su marido y su hijo, y que se ha rehecho a sí misma

Fotos: Diego Lafuente

NO PUEDO VIVIR SIN...

Mis amigos: “Tengo dos amigas del alma, pero soy muy de amigotas a las que adoro. A veces no es cuestión del tiempo que te conoces, sino de conectar. Y hay amigos de Londres con los que sigo en contacto. Yo me puedo dejar la piel por mis amigos y por la gente a la que quiero, soy muy leal”.
Dos lemas: “El primero: vive y deja vivir a los demás. El segundo, ¡a vivir, que son dos días!”.
La fe: “Soy muy espiritual, tengo muy presente a Dios en mi vida. La cosmética interior es fundamental. El mejor sérum es la ilusión”.
La moda: “Es sociología pura. Yo no soy victim, soy fashion adrede. Disfruto de la ropa, pero ahora no voy mucho de compras porque tengo de sobra para vestirme 20 años. La moda está bien para jugar con ella, para reinventarse”.

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