comentar imprimir enviar

Lolita

"No he sido previsora. Cada día parto de cero"

Lo afirma a pesar de que ya no le queda nada por demostrar como cantante, actriz o diseñadora. Enamorada y con el sabor de una dulce luna de miel en la mirada, celebra 35 años en la música a lo grande, con un nuevo disco que recorre su carrera rodeada de amigos.

Foto: Angélica Heras

Camina con paso firme, elige la ropa que le gusta (“Ese chaleco, que es muy yo”), pide un cenicero y aclara sus condiciones: “No me pongáis Photoshop, ¿vale?, que no quiero parecer una cría”. Lolita siempre es ella misma. Muy gitana, única. Y ahora está de gira con De Lolita a Lola, un recorrido por el pasado con temas como Amor, amor, o A tu vera, y la mirada hacia adelante.
Alguna vez te he oído decir: “Soy un poco bruja, tengo premoniciones...”. ¿Las sigues teniendo?
Sí. Cada vez menos, porque creo que el estrés no me deja, pero sé lo que va a pasar, sobre todo en mi vida: lo que irá bien, lo que no... Y con mis hijos lo mismo.
¿Y con la gente que no conoces?
Suelo calarla, aunque me he llevado muchos palos por confiar en la gente equivocada, así que me he vuelto más desconfiada. Me abro con más recelo.
¿Sigues diciéndole a tus hijos que no olviden nunca que son gitanos? ¿Lo siguen siendo?
Mis hijos tienen una parte importante de mí. El pequeño, Guillermo, por ejemplo cuida mucho a sus hermanas
y a sus primas; está muy pendiente de ellas.
Alguna vez hemos hablado de que te hubiera gustado tener más hijos...
Sí, de hecho me hubiese encantado darle un hijo a Pablo, mi actual pareja.
Y si os hubieseis conocido antes, ¿habrías tenido uno?
Seguramente sí. Pero cuando conocí a Pablo hace cinco años me habían quitado las trompas por un embarazo extrauterino que tuve después de Guille y adoptar, tal y como está la vida... No me importaría tener un niño chico en casa si tuviera una tranquilidad económica que no tengo. El trabajo está muy flojo. No me quejo sólo yo, se queja todo el mundo, y los ayuntamientos desgraciadamente no tienen dinero para contratar a artistas.
¿Cambia el panorama ahora que tienes nuevo disco?
Pues el disco se está vendiendo, pero al nivel al que se venden ahora. Hoy vendes 2.000 unidades y eres el número 1, cuando lo lógico antes era vender esa cantidad en un día.
¿Y el cine? Con un Goya en casa...
No me llaman desde hace mucho. He hecho papelitos de coprotagonista, alguna serie... nada importante. Y me gustaría, pero tampoco me quita el sueño. Yo canto
y bailo. Creo que ya demostré que podía ser actriz.
¿Tus hijos se han independizado?
Elena trabaja pero vive conmigo, cosa que agradezco muchísimo. No quiero que se vayan, prefiero que me traigan a sus novios. Yo les dejo toda la libertad del mundo. Y saben que tienen a su madre ahí para lo que quieran.
Tu hijo pequeño te ha salido artista. Toca la guitarra.
Sí. Tiene 16 años y ya le he dicho que se aprenda mis canciones, porque el año que viene lo llevo conmigo.
Acabas de casarte. ¿Lo tenías planeado o fue la operación de carcinoma la que te empujó a hacerlo?
Cuando conocí a Pablo no me planteaba casarme. Te vuelves desconfiada, no hacia tu pareja sino hacia tu vida. Pensaba: “¿Voy a cambiar ahora? ¿Me relajaré?” Y cuando me diagnosticaron el carcinoma, él estuvo a mi lado de una manera que sólo podía agradecerle casándome con él, porque tenía muchas ganas.
¿Ya estás recuperada?
Hay algo que quiero aclarar, porque yo no he estado enferma de cáncer. No he pasado por una quimioterapia. Fui a hacerme mi citología anual, como tienen que hacer todas las mujeres del mundo, me encontraron esto, me lo quitaron y cada tres meses hago mi revisión para ver que está todo OK. Me parece indigno por mi parte hablar de cáncer cuando yo no lo he tenido y hay gente que lo está pasando fatal por esa puta enfermedad.
¿Él es una persona tradicional?
Aunque es un hombre muy moderno, está chapado a la antigua, y quería formalizar nuestra relación. Queríamos dar una fiesta para que la gente supiera que nos amamos... de momento, como digo yo siempre.
Al final, casarse es hacer público algo tuyo. Es un compromiso ante tu pareja y ante la sociedad.
Para mí es un compromiso ante él. A nosotros no nos ha cambiado la vida porque ya llevábamos cinco años juntos.
¿No ha cambiado nada vuestra vida?
En absoluto. Mis hijos le adoran. El día de su cumpleaños mi hijo le escribió en una tarjeta: “Llegaste sin avisar, te quedaste y ahora no quiero que te vayas”. A mí se me llenaron los ojos de lágrimas, porque mi hijo dormía conmigo y lo levanté de la cama para que entrara Pablo [ríe].
Porque tú has dormido con tus hijos mucho.
Muchísimo; he estado diez años sin pareja. Tiré la toalla. Era picaflor, aquí y allí, pero en mi casa, desde que salió Guillermo Furiase, no ha entrado nadie más que Pablo.

facebooktwitteryoutube

Cursos de formación