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Luis Francisco Esplá

Es uno de los diestros más veteranos y respetados del escalafón, el que mejor representa, explica y vive la tauromaquia clásica. Nieto, hijo y padre de torero, el alicantino se retira después de 33 años de arte

Te retiras después de 33 años sobre los ruedos. ¿Has elegido esta fecha por algo?
Es un buen momento. El destino viene siempre cargado de presagios, y hay que anticiparse a él. Uno de ellos era que mi hijo quería ser torero y podía situar mi despedida cerca de su alternativa...
El chico ha estudiado en Boston, habla tres idiomas... ¿Le gustaban los toros de pequeño?
No. En casa nunca se ha fomentado el ambiente taurino. Cuando Alejandro venía de EE.UU. me acompañaba como chófer, pero no venía ni a los toros. Estaba muy lejos de mi pretensión que un hijo mío viviera este mundillo como yo, porque mi padre tenía escuela taurina y ganadería. He intentado evitarlo por todos los medios, pero no puedes contradecir a un chaval de 22 años, tienes que ayudarlo.
Te despides en unas condiciones físicas increíbles. ¡El último día en Las Ventas saliste por la Puerta Grande!
Eso es lo bonito, irte en plenitud de facultades. En el toreo el tiempo siempre avanza en tu contra.
Es mejor irte así.
¿Sabes? No me turba el fracaso, pero tampoco me llega a conmover el triunfo. Tengo una serenidad especial y percibo ambos en el contacto con los que me quieren. Cuando estoy mal siento que a quien decepciono es a mi gente, me da vergüenza... y me escondo en la finca. Cuando estoy feliz, sin embargo, me dejo abrazar... La puerta grande de Madrid fue tremendo. Es lo más bonito que le
puede pasar a un ser humano, pero no sólo por lo que ocurrió en el ruedo, sino por lo que viví con mis amigos.
Tu mujer estará encantada con tu retirada.
Sí, aunque cuando me conoció, mi presupuesto vital incluía el toreo. Lo de mi hijo le va a costar más.
Algunos maestros no han soportado la retirada y han vuelto. Quizá te pase lo mismo.
Tengo claro que no volveré. Primero, porque lo que me ha vinculado a este arte es mi relación con el toro y ahora vivo un momento fantástico; no quiero forzarlo. Y segundo, porque todo lo que rodea el mundo del toro casi me pica como una sarna. Creo que necesito asesinar y enterrar al torero por el ambiente que le rodea.
Pero, ¿por lo que está vinculado a él actualmente, o por lo que ha estado siempre?
Por lo que le rodea ahora. En otro momento me hubiera planteado incluso vivir alrededor del mundo del toro. Ahora necesito huir porque ha cambiado el cliché del taurino, el del aficionado... Y si a eso le añades que uno va huyendo de los fantasmas que va incubando, de la nostalgia...
Sin embargo, en los últimos años ha habido un resurgir de la fiesta...
Esto fluctúa como todo en la vida. Hay momentos en los que el toreo es cuestionado y otros en los que es alabado por los intelectuales. José Tomás ha sido, en parte, un detonante que ha conmovido las conciencias de los antitaurinos en todos los sentidos... Ha convertido a mucha gente.

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