Padre Ángel

"Disfruto mucho ayudando"

“Creo que la Iglesia es universal y distinta”. La sensatez y la fe guían su lucha contra la pobreza y la injusticia. No importa si es en Tailandia, Irán, Haití... o un barrio desamparado de Madrid. El fundador de ‘Mensajeros de la Paz’ siempre está allí donde se necesita un soplo de ayuda y esperanza. Dice que el amor puede cambiar el mundo

Nos conocimos en el terremoto de El Salvador. Hoy trabajamos juntos para ayudar a paliar los daños que ha causado el de Haití, y hay algo que me sigue sorprendiendo en él: siempre sonríe. También ante la adversidad. Porque el Padre Ángel cree en mayúsculas:
en el ser humano, en la vida, en el futuro. Quizá por eso es un hombre y un sacerdote atípico. Su fe y su inagotable potencial de trabajo alientan cada día la esperanza de huérfanos, discapacitados, personas mayores que viven solas o víctimas de los malos tratos. La energía de sus 73 años te desborda.
Naciste en Mieres, ¿por qué decidiste ser sacerdote?
Cuando eres niño te preguntan muchas veces qué quieres ser de mayor y yo decía que quería ser cura. Pero no por decir misa. En mi pueblo había un párroco muy bueno que yo veía que ayudaba mucho cuando traían a los muertos de las minas. Y creo que era un poco por eso... Luego, en el seminario, tuve mucho contacto con los más pobres, y me hacía ilusión estar ahí.
¿Nunca te planteaste ser misionero?
Sí, a veces venían al seminario y yo no bajaba porque tenía miedo de que me ‘engancharan’ [ríe].
Pero tu trabajo, prácticamente, ha sido el mismo...
Sí. Además, en el seminario leí cosas sobre los proyectos de Vicente Ferrer... Ha sido el cooperante más importante del siglo XXI junto con la madre Teresa de Calcuta. Aunque, si lo piensas, nunca hubo una historia con tantos ‘Vicentes Ferrer’ y ‘Teresas de Calcuta’ como hoy. Gentes anónimas que, cuando hay un terremoto o una desgracia, ves cómo vibran y ayudan. Y te das cuenta de que esa gente cree en algo. Unos lo hacen por amor a Dios y otros por amor a los hombres, pero viene a ser lo mismo.
Si hubieras nacido ahora, ¿volverías a ser cura?
Sí, seguro. No me arrepiento de ser cura.
¿Pero has ‘chocado’ muchas veces con la institución?
Pero he tenido suerte, hay obispos que más o menos me han defendido. Si no, quizá hubiera estado al otro lado, porque yo creo que la Iglesia es universal y distinta. Parece que sólo la forman los cardenales u obispos, pero yo me siento tan Iglesia como ellos.
¿No has tenido nunca una parroquia?
Tuve al principio, pero me fueron echando de casi todas.
Te echarían los superiores, no los feligreses...
Sí, claro. Los superiores no me encajaban.

Comentarios

facebooktwitteryoutube

Cursos de formación