Nuevas ilusiones
Estrenar un año nos parece algo normal porque ocurre cada 365 días pero, si lo piensas, es algo mágico, una oportunidad para dibujar cómo queremos que siga nuestra vida.
Empezar algo nuevo cada doce meses es el mejor invento posible: el contador se pone a cero y nos invita a cambiar el rumbo de aquello que no hemos hecho bien, a deshacernos de todos los lastres que vamos acumulando durante el año y a empezar a diseñar nuestros sueños.
Tampoco conviene dar muchas explicaciones de por qué, simplemente tirando de la frase hecha “Año nuevo, vida nueva” nos evitamos profundizar más cuando no queremos seguir con una relación que nos agota, una amistad que nos exprime o una situación que creíamos sin salida. Siempre hay una ventanita por donde escapar, y lo que resulta seguro es que fuera hay un campo enorme donde buscar la felicidad.
Dicen que 2010 no va a ser un año fácil, al menos en lo material; posiblemente estos años difíciles también lo son de oportunidades y, especialmente, de cambios. Procuremos que, al menos en nuestra vida, esos vaivenes nos permitan mejorar en nuestras relaciones, reflexionar sobre lo que es importante y lo que no y, sobre todo, eliminar de nuestro entorno lo que nos hace infelices.
Éste es un número bello, plagado de ilusión y de burbujas, espero que lo disfrutes.
Éste es también un número especial para mí, con una mezcla de nostalgia y de alegría, de tristeza y de satisfacción. Nuestra directora y alma de AR durante tantos años ha tomado una decisión: ha sido difícil para ella y triste para mí, pero al final me alegro de haber trabajado con ella todos estos años y de que alguien haga lo que siempre estamos pregonando: apostar por lo que en este momento es más importante para ella, su vida familiar y personal.
Cristina se va a casa porque es lo que quiere ahora y lo que necesita su familia. Es una mujer valiente y ha optado por su corazón, aunque a nosotros nos lo haya roto (Cris, es sólo una metáfora). Ya tengo nostalgia de ella y aún no se ha marchado, pero estoy orgullosa porque admiro a las personas valientes que toman decisiones difíciles. El trabajo, la familia, la vida personal, el tiempo para nosotras... en esa disyuntiva estamos siempre las mujeres profesionales, y lo complicado es optar, después de intentar conciliar durante muchos años. Cristina lo ha hecho y, aunque estoy bastante fastidiada, la apoyo, y si decide volver a las barricadas dentro de un tiempo, también. Mi solidaridad siempre con el que es capaz de no dejarse llevar por la corriente.
Suerte y felicidad compañera, tú estás hecha para la batalla y volverás, pero disfruta de tus hijos, de tu vida, de tu libertad hasta que el gusanillo de la redacción vuelva a campar a sus anchas por tus venas de periodista.
Ana Rosa Quintana




comentar
imprimir
enviar
