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Volver a lo esencial

Navidades austeras las del 2009, que no quiere decir, ni mucho menos, navidades tristes. El dinero escasea, la crisis afecta a todos los españoles, pero somos un pueblo acostumbrado a las dificultades y, sobre todo, en nuestro código genético llevamos el sacar el mejor partido a todo.

En la última década nos convertimos en nuevos ricos, y ahora sabemos que sólo era un espejismo. Cuando los sueños son agradables siempre cuesta despertar, pero una mañana el espejo, sin saber cómo, nos ha enfrentado a nuestra auténtica mismidad. Adiós a los langostinos, el caviar, el champagne y los regalos que cuanto más caros, mejor. Demos la bienvenida a la imaginación, los huevos rellenos, el sucedáneo y el cava.
Tenemos que preocuparnos de los que no tienen la posibilidad de poner nada en su mesa, ni llevar un juguete a su casa. Los demás sabemos, porque ya lo hemos vivido, que lo importante es reunirse, saber que ahí están tu familia y tus amigos, y que da lo mismo el precio, lo importante es comprobar un año más que no estamos solos.
AR te da un montón de ideas para que la crisis no te amargue las fiestas. Sólo rebajamos el precio, no el espíritu de estos días.
Regalos sencillos y solidarios, buenos vinos, recetas fáciles, belleza ecológica... A veces los tiempos difíciles nos enseñan un montón de cosas importantes que, probablemente, teníamos olvidadas.
Habíamos convertido la Navidad en consumo, así que recuperemos su auténtica esencia: para los más religiosos, es el nacimiento de Jesucristo; para los escépticos, un pretexto para reunirse toda la familia y, para todos durante una semana, es dejarnos llevar por esa magia que hace que todos seamos mejores ¡Feliz Navidad!

Ana Rosa Quintana

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