Icíar Bollaín y Verónica Echegui: "La pasión es lo que importa"
Icíar Bollaín y Verónica Echegui: “La pasión es lo que importa”
La directora de cine Icíar Bollaín y la actriz Verónica Echegui aúnan esfuerzo y compromiso en la película Katmandú, un espejo en el cielo, un filme basado en la la vida de Vicky Sherpa. Con ellas compartimos una agradable mañana de confidencias... y fuimos testigos de su complicidad
TEXTO: CLARA BLANCO. FOTOS: ANGÉLICA HERAS
Icíar Bollaín es la voz femenina del cine español. Seguro que aún te estremeces al recordar algunas escenas de Te doy mis ojos, la película sobre los malos tratos con la que en 2003 obtuvo siete premios Goya. Hola, ¿estás sola? (1995), Mataharis (2007) y También la lluvia (2010) forman parte de su carrera. Por eso no es de extrañar que cuando el productor Larry Levene le propuso rodar Katmandú, un espejo en el cielo, es decir, realizar su propia versión de la vida de la profesora catalana Vicky Sherpa, no dudara.
Quien tampoco titubeó a la hora de acudir al casting de esta película fue Verónica Echegui, la protagonista. Conocida como la Juani de Bigas Luna, ha estado nominada al Goya a la mejor Actriz Principal por El patio de mi cárcel y recientemente ha cosechado buenas críticas por Verbo. Ahora estas dos mujeres se han unido para crear una cinta que logra tocar nuestra fibra sensible. En AR hemos sido testigos de esa amistad que creció entre ellas durante el rodaje la pasada primavera en Nepal. Las dos han charlado de solidaridad, matrimonios de conveniencia, el papel de la mujer…
Un ejemplo solidario
La protagonista de Katmandú, un espejo en el cielo es una profesora catalana que abandona Barcelona y se marcha a Nepal para trabajar en una escuela. Una vez allí se da cuenta de que quienes verdaderamente necesitan su ayuda son los llamados ‘intocables’, los niños que viven en chabolas y que no tienen derecho a nada. Entonces, decide crear su propia escuela para hacer algo por ellos.
Icíar:
Me pareció algo fascinante, la gente que se va tan lejos con un proyecto y lo lleva adelante…
Verónica:
Me comentaron que el papel estaba inspirado en la vida de Vicky Sherpa. Comencé a leer sobre ella, miré en Internet… y me llamó mucho la atención el rostro de Vicky. Me entró el gusanillo, sentí ganas de hacer algo así. Es importante que la gente sepa que hay personas como ella, que consideran que la educación es básica, que se necesitan bases sólidas para cambiar las cosas. A mí me apasiona cómo elaboró su propia pedagogía, que incluye la importancia de aspectos como respetarse a uno mismo, aprender a detectar lo que quieres y necesitas…
Icíar:
Eso sí, hay que dejar claro, Verónica, que la película no es un biopic. Lo primero, porque Vicky está viva y, claro está, no se llama Laia, como tu personaje. En la actualidad Vicky tiene 50 años y continúa con nuevos proyectos en Nepal. En lo que más se parece Laia a Vicky Sherpa es en el espíritu, en la vocación que tiene de estar con los niños, en que conecta con ellos de una forma personal. Pero Laia es más joven de lo que era Vicky cuando fue a Nepal, y es más ingenua, no tiene tanta experiencia; Vicky, en cambio, se preparó durante un año antes de iniciar su aventura.
Verónica:
Estoy de acuerdo contigo. La solidaridad es importante hoy en día. Lo que pasa es que más que solidaridad yo lo llamo empatía, compasión y ponerte en la situación del otro.
Icíar:
Es que si no hay solidaridad… no nos queda nada. De hecho pienso que la situación en la que estamos hoy en día se aguanta por solidaridad. Porque los padres se están solidarizando con los hijos y les dicen: “Vuelve a casa con los churumbeles...”.
El destino
Otro de los puntos clave de Katmandú, un espejo en el cielo, es el destino. Laia, la protagonista, se niega a creer en él. En cambio, el lama que la aconseja y guía durante la primera parte de la película, sí le confiere mucha importancia.
Icíar:
El destino me suena a algo medieval, ¿a ti no?
Verónica:
Yo creo que hay cosas que no son genética, que la experiencia te puede ayudar a que tomes un camino u otro en la vida. También que podemos cambiar nuestra vida, podemos dirigirla hacia un sitio u otro. Durante estos años que he pasado interpretando he aprendido que las cosas no son de una sola manera. En las entrevistas yo lo paso fatal cuando me preguntan: “¿Y tú cómo eres?”. Pues no lo sé, depende del día.
Matrimonio de conveniencia
Laia, la protagonista de la película, cuenta en Katmandú con la ayuda de su amiga Sharmila. Ambas viven el amor como algo paradójico.
La primera, porque tiene que tomar la difícil decisión de llevar a cabo un matrimonio de conveniencia para evitar ser deportada y conseguir su objetivo en Nepal. Y la segunda porque su corazón está comprometido con un conocido desde que es una niña, sin posibilidad de renuncia.
Verónica:
En esa sociedad, lo normal es casarte así. En cambio, hacerlo por amor no está bien visto. Si luego la relación va mal, nadie te apoya porque eres una vergüenza. Viven mucho de cara al exterior.
Icíar:
Lo que ocurre con estos matrimonios es que es un método muy arraigado en su cultura. A ellos estas uniones les funcionan, nosotros tenemos un concepto distinto del matrimonio y así nos va… Porque ¡anda que no hay separados entre nosotros! Pero allí lo plantean de otra manera, las familias se conocen, conocen a sus hijos y buscan a parejas que tengan afinidades, no es algo tan descabellado. Nosotros tenemos una idea del amor tan romántica… que se da de tortas con esto. Como le dice el lama a Laia en la película, de lo que se trata es de buscar un matrimonio duradero. Y, si te fijas, los matrimonios que más tiempo duran son los que tienen afinidades, porque si no es así, con los años salen las diferencias (y los problemas).




comentar
imprimir
enviar
