Ana Rosa en Haití
Ana Rosa en Haití
Tras atestiguar sobre el terreno que la ayuda llega puntual, comprobó lo mucho que queda por hacer y la urgencia de la reconstrucción
La iniciativa de ayuda del programa de AR con las ONG’s Infancia sin Fronteras y Mensajeros de la Paz lleva ya tres meses en funcionamiento. Tras los primeros momentos de desconcierto en enero, la ayuda de miles de españoles se transformó en comida, agua y medicamentos para atender las necesidades más urgentes de la población de Haití. Desde las primeras semanas, se puso en marcha un hogar de acogida para niños enfermos y la manutención diaria de dos campamentos en el país, Duval 26 y Tabarre. Cada día unas 5.000 personas reciben agua, frijoles, arroz y harina. Pero la situación no puede alargarse mucho. Los medios recaudados alcanzan para los próximos tres o cuatro meses, y la reconstrucción es urgente. La estación de las lluvias está cerca y los asentamientos se convertirán en barrizales insalubres. Ahora es necesario que la comunidad internacional se ponga de acuerdo en las líneas maestras para que todos comiencen a trabajar.
La ayuda ha llegado
“Es gratificante comprobar que, gracias a la ayuda que hemos conseguido, hay cinco o seis mil personas que tienen lo necesario para sobrevivir cada día. Pero me preocupa que esta gente sólo nos tiene a nosotros. En el momento en que la comunidad internacional deje de enviar ayuda, ellos dejarán de comer”.
Cientos de poblados
“La mayoría de estos grandes asentamientos se levantaron de forma espontánea. Las familias viven sin nada bajo esos cuatro palos y esas sábanas. Pero la estación de las lluvias está al llegar, las tiendas no aguantarán y todo esto se convertirá en un barrizal y un caos. Hace falta desbloquear esta situación”.
Terrible lentitud
“Me ha indignado comprobar que, pasados tres meses, nada ha empezado a moverse. Yo no he visto ni máquinas, ni desescombros ni trabajos de rehabilitación. Ves a los militares armados hasta los dientes y, aunque es verdad que han conseguido poner orden, no parecen trabajar en levantar el país. La lentitud en las decisiones de la comunidad internacional es desesperante. Sé que no es fácil porque hay que partir de cero y decidir incluso dónde quieren poner la capital pero, mientras tanto, esta gente tampoco puede ponerse en marcha”.
Gente pacífica
“Creo que tardarán generaciones en salir adelante. Este terremoto ha arrasado con la poca industria, la educación o los negocios que había antes. Ahora, las familias se sientan con la mirada perdida a esperar bajo sus tiendas que algo ocurra, pero nada pasa. Son pacíficos y no causan problemas, pero también entiendes que si su hijo se está muriendo de hambre, se lancen a robar, lo que sea para que no se muera”.
Colabora
Estos proyectos, la atención para damnificados y la casa de acogida en Santo Domingo, se financian a través de una única cuenta en la que no se cobran comisiones. Número de cuenta: 00496103912116066493




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