Ángeles Caso
“La bondad es un esfuerzo fundamental”. Con la novela Contra el viento ha ganado el Premio Planeta 2009, justo 15 años después de quedar finalista del mismo galardón. En ella rinde homenaje “a las heroínas del siglo XXI”. Es decir, a las mujeres inmigrantes que vienen a ayudarnos a cuidar de nuestros hijos, nuestros mayores, nuestras casas...
Le has dedicado el libro a esas mujeres gracias a quienes las españolas hemos podido empezar a conciliar...
Sí, sin ellas no hubiéramos podido salir a trabajar. Pero hay otras cosas que también son importantes: quedar con amigos, ir al cine, al gimnasio... Si tienes hijos, todo eso sólo lo puedes hacer si hay una persona en tu casa que te ayude y que te sustituya como ‘segunda madre’. Lo que me llama la atención es que, siendo tan importantes, las tengamos tan relegadas socialmente, las tratemos mal y, en muchos casos, las explotemos. Están internas y trabajan 12 horas, y se les paga mal, no se les da de alta en la Seguridad Social... y no tenemos un ratito para sentarnos con ellas y que nos cuenten qué les pasa y si lloran o están contentas. Me sorprende muchísimo lo clasistas que somos.
Y eso que cuidan de lo más valioso que tenemos…
A veces hablo con mujeres que te dicen que no se quieren implicar, pero ¡cómo que no! Establecemos una barrera sorprendente. Cuando tienes una persona de confianza en casa, gracias a la cual te puedes ir a trabajar sin estar llamando toda la tarde, la tranquilidad que eso te da ¡no se paga con nada! Qué menos que un poquito de cariño, y hacerles saber lo importantes que son para nosotras.
Me ha sorprendido que, a pesar de que su vida es dificilísima, e incluso terrible, son mujeres felices…
Por lo menos las mujeres que yo conozco han hecho una apuesta por la vida, por la alegría. Como si pensaran: “Me ha tocado vivir esto pero, a pesar de todo, no sólo lucho y salgo adelante, sino que, además, lo hago con la cabeza muy alta y disfrutando de cada momento bueno que tengo”. ¿Cómo es posible que quieran a nuestros niños y a nuestros viejitos como los quieren, cuando saben que, en cualquier momento, las vamos a separar de ellos? Eso tiene que ser dramático: saber que has estado criando a unos niños desde chiquititos y que un día te echen a la calle porque ya no lo haces bien, porque ya no te necesitan o porque no te pueden pagar… y a veces no les damos ni las gracias, las echamos de malas maneras.
Y crian a nuestros hijos teniendo el suyo a miles de kilómetros y educándolos desde el locutorio telefónico. Me pongo en su lugar y se me abren las carnes.
Hay una cosa que nos debería unir a las mujeres, por encima de las razas y la posición social, y es el hecho de que todas somos madres e hijas. Piensa en abandonar a tus hijos aquí para ir a trabajar allí, o dejar a tus padres y saber que se pueden morir y que a lo mejor no vuelves a verlos, es horrible... Por eso es increíble su valor, lo luchadoras que son.




comentar
imprimir
enviar
