Colin Firth: el hombre al que amaban las mujeres
No es tan sexy como Brad Pitt, ni tan seductor como George Clooney. Ni falta que le hace. Este inglés acaba de ser nombrado el más elegante del mundo y para nosotras... el más romántico
Texto: Anabel VÁZQUEZ
Romántico
Nos sabemos la historia de memoria, pero no nos importa repetirla. Conoció a su mujer, la italiana Livia, en 1996, cuando ambos trabajaban en la miniserie de televisión Nostromo en Cartagena de Indias (Colombia). La vio y se quedó sin palabras, ha dicho en todas las entrevistas en las que se lo han preguntado. Sin pudor. Nos imaginamos la escena, entre casonas coloniales, con la humedad caribeña... y nos desmayamos.
Por ella aprendió a hablar italiano. Tuvo que luchar con la oposición de su familia, que veía en él a un extranjero de vida peculiar... Pero está claro que se los ganó. Hoy son felices y hacen buena pareja, claro que sí.
En el cine sus mejores papeles son los de hombre enamorado. Los clava. ¿Será porque conoce bien el papel? Es hombre de pocos amores pero intensos. Antes de Livia sólo tuvo dos novias, ambas actrices: Meg Tilly y Jennifer Ehle. Firth es ese valor seguro que queremos en el armario: nada de bolsos de temporada, él es un Birkin, un sastre de Chanel…
Para madres e hijas
Antes le gustaba a las madres, ahora les gusta a las hijas. Su especialidad es encandilarnos. Quizás cuando rodó Valmont (Milos Forman, 1989) resultara blando (cualquiera lo hubiera parecido con esa peluca) o quizás los años le han concedido fuerza a su caracter, pero ahora ya nadie se atreve a acusarlo de ñoño. Por supuesto que sufre mucho en las películas (está especialmente dotado para el drama), pero esa vulnerabilidad resulta simpática. No es un malote, pero queremos pensar que, llegado el caso, puede serlo. Algunas de sus películas han sido éxitos absolutos y mujeres de varias generaciones se han sentado juntas a verlas. Una Navidad sin Love Actually no es Navidad.
Ecochic
Su madre trabajaba con refugiados y los acogía en casa, así que él desarrolló “un sentido de complicidad con la vida de la gente”. Está involucrado en Oxfam, Amnistía Internacional y Comercio Justo y forma parte del proyecto Brighwide, una plataforma online (brightwide.com) para mostrar cine de contenido social: aquí no hay comedias románticas ni está Jane Austen detrás del guión. Son las desigualdades mundiales sin paliativos.
Firth forma parte de Eco-Age, un negocio familiar iniciativa de su mujer y su cuñado. Esta tienda de tres plantas, situada en el barrio londinense de Chiswick, es un modelo de comercio justo contemporáneo y de promoción de productos locales y artesanales. De hecho, la propia tienda es la primera de Londres completamente sostenible. El señor Firth lleva el prefijo ‘eco’delante y eso es muy, pero que muy sexy.




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