David Janer y Francis Lorenzo: Héroe y villano
Son el malo y el bueno de ‘Águila Roja’, la serie del momento. A punto de estrenar la versión cinematográfica, ambos actores demuestran lo bien que se llevan fuera de cámaras
¿Se trata de una película con identidad propia o una continuación de la serie?
D. J.:
Hay una cierta continuidad, en el sentido de que son los mismos personajes, pero está planteada como una historia y una aventura independiente para conseguir que la gente que no ha visto la serie pueda entrar en ese universo de Águila Roja y sentirse atrapado por él.
F. L.:
Efectivamente, la trama no tiene nada que ver y, sobre todo, la película permitía introducir personajes nuevos. Todo comienza cuando intentan matar al rey de España y eso le da una grandiosidad a todo. Es en sí misma una historia de aventuras, tiene otra dimensión.
Un héroe se define como un varón ilustre y famoso por sus hazañas…
D. J.:
Mi personaje, Gonzalo, es un padre de familia con un código moral intachable, que no siempre comparto, pero admirable en el sentido de que siente un gran amor hacia su familia y tiene un concepto de la justicia muy avanzado para su tiempo.
Sin embargo, por villano entendemos a una persona ruin, indigna e indecorosa...
F. L.:
En la serie cometo verdaderas atrocidades, sólo que me queda un gen bueno, que he descubierto investigando… ¡Porque no puedo ser hermano de Águila Roja y que no me haya quedado nada! Muchas veces, en la serie, nos salvamos la vida el uno al otro y no sabemos bien por qué.
¿El público prefiere al héroe o al villano?
D. J.:
Por las experiencias que me encuentro en la calle, la gente ha empatizado con Gonzalo, pero también con los personajes malos, siempre que los vea reales. Eso es lo que los hace cercanos.
F. L.:
La gente se queda con el bueno. ¡Es lo normal! Pero, ¿qué ocurre con los villanos? Que tienen su encanto. A mi personaje se le saltan las lágrimas cuando le van a hacer algo a su hijo.
¿Preferís un personaje de alma negra o uno de espíritu blanco?
D. J.:
Una vez que has entrado en el alma blanca, te gusta experimentar la parte oscura. A los actores que tenemos cara de inocentes siempre nos ha tocado hacer de buenos. Entonces lo que más te apetece es sacar esa parte mala y enfrentarte a algo más alejado de ti.
F. L.:
Poder decir: “Os voy a matar a todos” tiene un punto atractivo. Pero he descubierto que ser el malo es complicado… Cuando haces una película, te llevas el trabajo a casa y hay muchos días difíciles para los que están contigo.
¿Las personas somos claroscuras? ¿No hay ni buenos ni malos?
D. J.:
No creo que la perfección exista. Tenemos que ir perfeccionándonos y devolver a la naturaleza un espíritu o un alma mejores.
F. L.:
Yo creo que hay gente muy buena y gente muy mala. En la vida me he encontrado esto muchas veces. Me imagino que las personas malas no lo son todo el tiempo. Tendrá distintos matices, aristas...
¿Por qué decimos antes lo malo que lo bueno?
F. L.:
Es muy difícil ser generoso, porque no deja de implicar tener que desnudarte. Yo soy más partidario de empezar por decir lo bueno.
D. J.:
¡Francis es uno de los que más anima, es el alma del rodaje!
F. L.: Pero no es gratuito, es que creo en ello. Mi sueño fue ser actor y lo he conseguido, con lo cual no quiero nada más en la vida. Cuando veo a alguien, yo sé lo que cuesta llegar ahí.
D. J.:
Yo creo que lo importante es el motivo por el que dices las cosas. Puedes animar a una persona, pero tus motivaciones ocultas pueden ser muy diferentes. En este caso, Francis lo hace todo a fondo perdido.
¿Tenéis algún héroe o villano de carne y hueso?
F. L.:
Para mí los héroes son, por ejemplo, los que han llegado a hacer verdaderas hazañas en el deporte y los villanos aquéllos que han conseguido esos logros absolutamente dopados, y nos han engañado.
D. J.:
Héroes son todas aquellas personas que luchan por la libertad, la paz y la democracia. Los villanos son los estandartes de las tiranías y del racismo




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