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Con Elvira Lindo en NY

Un encuentro inesperado

Es la primera ciudad a la que viajó con su marido “por eso le tengo cariño”. Ahora vive allí gran parte del año. Le pedimos que nos lo enseñe todo: su barrio, sus tiendas, su casa… y nos abrió las puertas de par en par

Texto: Mar Moreno. Fotos: Xavi Menós
A Elvira Lindo le encanta moverse en metro.

Se abre el telón. La escena nos sitúa en una estación de metro de Nueva York. Un joven estudiante reconoce a una pasajera que lleva un abrigo rojo y escucha música en su iPod: “Perdona, ¿eres Elvira Lindo?”. Charlan 20 minutos e intercambian emails. Esa misma noche, la escritora recibe un mensaje. Al chico le han robado la cartera y sólo le quedan 20 dólares, pero aún recordaba su dirección de correo... Así empezó la historia de amistad entre Elvira y Xavi, el fotógrafo que firma este reportaje.
Este comienzo viene a cuento porque refleja que la vida está llena de momentos imprevisibles, que unen (y marcan) nuestros destinos. Y eso es lo que respiran muchos de los personajes, siempre tan vivos y reales, de esta gran contadora de historias. Precisamente este mes coinciden en la cartelera de teatro madrileña dos de ellas: un estreno, 'Algo más inesperado que la muerte', basado en un libro suyo y de la que firma el libreto, y 'La ley de la selva' , que escribió hace años y está de gira.
Queríamos que nos hablara de estos proyectos y la pillamos en Nueva York, la ciudad que ella y su marido, Antonio Muñoz Molina, han convertido en su segundo hogar: “Fue el primer sitio donde viajamos juntos y le tenemos cariño. Yo creo que a él no le importaría vivir aquí permanentemente, pero yo prefiero hacerlo compatible con España”. Y no es porque eche en falta la tortilla de patatas y la paella, que cocinan en casa. “Tú viajas con tu forma de ser y tus costumbres –dice Elvira–, pero venir nos ayuda a airearnos, a cambiar el chip”.
La mañana que la despertamos para que nos hable de Algo más inesperado..., ha tomado su desayuno habitual allí, “café con muffins o bagels”, y se tiene que preparar para ir a un desfile de David Delfín. Muchos envidiamos ese mundillo cultural en el que se mueve por su trabajo: “Me divierte, porque es un mundo interesante. Pero yo desconfío de la gente que sólo tiene amigos famosos o importantes. A nosotros nos encanta tratar con personas, digamos, de la calle. Hay quien piensa que me lo paso estupendamente y no lo voy a desmentir, pero también soy una persona insegura, con problemas y momentos de ansiedad... sólo que eso no lo cuento. Es una cuestión de pudor, y aunque la gente me vea tan espontánea, se equivoca”.

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