Las nuevas españolas

Elisa Liu Gao: China en el corazón

Su origen es de lo más diverso y sus rasgos evocan lugares lejanos, pero hay algo que nos une a estas siete extraordinarias mujeres: una misma nacionalidad

Texto: GABRIELA MENÉNDEZ. Estilismo: SOL DELGADO
Elisa Liu Gao

Elisa Liu Gao
59 años, empresaria y propietaria del restaurante La Barbacoa Koreana, en Madrid. Nació en China

Al hablar con Elisa por primera vez a través del teléfono, nada podría hacer pensar que nació en el país que levantó la Gran Muralla. Sin embargo, al ver sus pequeños ojos chispeantes y su tez color vainilla, no cabe duda de su procedencia. Hoy, esta entrañable y simpática empresaria maneja el español con fluidez, y eso que cuando aterrizó con su marido en Madrid (hace ya casi veinticinco años) no sabía decir ni “hola”. Todo comenzó cuando un familiar de la pareja, que ya estaba instalado aquí, les convenció para que dejaran su China natal y se trasladaran a España para trabajar. Al recordar cómo fue este proceso de adaptación, Elisa asegura: “No me costó adaptarme a la vida en la capital, porque venía de una ciudad grande con mucho tráfico, muchos edificios y un ritmo de vida parecido. Sin duda, lo más complicado fue aprender el idioma y lo conseguí viendo la tele, leyendo el periódico, escuchando la radio... pero, sobre todo, hablando con españoles. Cada día me enseñaban nuevas palabras que apuntaba en mi libreta para poder memorizarlas. Y el hecho de que trabajara en un restaurante y tuviera que atender a españoles me obligó a esforzarme por aprender más rápido”.
Aunque se siente muy china y se emociona cuando ve un texto escrito en caligrafía oriental, adora su nueva patria: “Me encanta España. Me fascinan su paisaje, su comida, sus gentes, sus fiestas, su historia tan interesante y embaucadora. Además, me apasiona El Quijote, hasta el punto de que he recorrido las mismas rutas por las que viajó el caballero de la triste figura en varias ocasiones, y cuando conduzco siempre escucho coplas y sevillanas. Aquí soy feliz, porque noto que me quieren y nunca me he sentido extranjera”.
Sin embargo, confiesa decepcionada que hace poco sufrió la falta de tolerancia por parte de una española. “Estaba haciendo la compra cuando una señora me dijo: ‘Desde luego, los chinos que vienen a España están forrados de dinero, no les falta trabajo y nosotros en paro. Qué vergüenza’. Me dolió mucho escuchar este comentario, porque, además de que yo soy española, no le quito el trabajo a nadie. Al contrario, en Pozuelo de Alarcón realizo tareas de voluntariado y ayudo a los que menos tienen y peor lo están pasando con la crisis”. Infatigable y emprendedora, no para. Elisa fue la impulsora hace cinco años del hermanamiento entre Pozuelo de Alarcón y uno de los distritos de Beijing: Xicheng. “Mi objetivo es fomentar el intercambio entre la cultura china y la española para que ambos mundos nos acerquemos y unamos, sin perder nunca nuestra identidad individual”.

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