Las nuevas españolas
Verónica Durán: alma caribeña
Su origen es de lo más diverso y sus rasgos evocan lugares lejanos, pero hay algo que nos une a estas siete extraordinarias mujeres: una misma nacionalidad
Texto: GABRIELA MENÉNDEZ. Estilismo: SOL DELGADO
Verónica Durán
36 años. Nació en Bogotá, Colombia. Es periodista, directora de la revista Fusión Latina y presidenta de la asociación Fusionarte.
Sensual, directa y natural. Así es esta belleza latina que nació en Bogotá, pasó su niñez en Buenos Aires y desde hace nueve años reside en Madrid, ciudad de la que se siente perdidamente enamorada. De padres colombianos y abuelo español, Verónica se considera una mujer con raíces multiculturales: “Me siento colombiana cuando bailo salsa y disfruto de un buen café, bonaerense en la mesa al saborear una deliciosa empanada argentina, y española en el carácter, ya que me he vuelto más directa en el trato y he adquirido las costumbres de hacer la compra a diario e ir de tapas”.
Acaba de llegar de Buenos Aires, donde ha pasado dos meses descansando y visitando a antiguos amigos, este torbellino de mirada profunda confiesa: “Nunca me he sentido discriminada aquí. Al contrario, siempre me han tratado con gran respeto y he recibido mucho cariño y hospitalidad. Tampoco he sufrido ningún comentario hiriente por ser inmigrante. Jamás me he sentido extranjera entre los madrileños; al revés, aquí me siento como en casa. Éste es mi nuevo hogar”. Y eso que sus comienzos en Madrid no fueron precisamente un cuento de hadas. “Mi primer año en la ciudad fue difícil, porque tuve que renunciar a trabajar de periodista y trabajar como dependienta. Atrás quedaron mis entrevistas con los grandes líderes del mundo como Arafat y Gorbachov y mis mejores reportajes para diferentes medios de comunicación colombianos”. Pasó el tiempo, amplió su formación realizando dos másters en Periodismo y creó la revista Fusión Latina. Y, aunque hoy se siente madrileña por los cuatro costados, adora las croquetas y es una apasionada del flamenco, Verónica reconoce que de vez en cuando siente nostalgia de su país de origen: “Echo de menos el paisaje exuberante de Colombia, el olor a trópico y, por supuesto, a mi familia. Es más, cuando escucho ballenato y merengue, me entra una emoción tremenda. Y, a pesar de que mi sueño es establecerme en Madrid y ver crecer aquí a mi hijo Miguel, en casa le pongo salsa para que no olvide de dónde viene”.




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