Las zancadillas del amor

Hugo Silva y Adriana Ugarte

Ambos abrazaron el éxito rotundo en televisión. Él, como el irresistible Lucas de Los hombres de Paco (Antena 3). Ella, como protagonista de La Señora (La 1). Ahora, Hugo Silva y Adriana Ugarte se dan cita en la comedia romántica Lo contrario al amor, una radiografía sobre las relaciones de pareja

Texto: Diana Arrastia Fotos: JESÚS UGALDE
Hugo Silva y Adriana Ugarte

Llevaban carreras paralelas de éxito en la televisión, pero hasta el rodaje de esta película no habían coincidido. Los dos estaban acostumbrados a papeles serios e incluso dramáticos. Pero el director novel Vicente Villanueva decidió juntarlos para hacerles reír y hacernos reír a nosotros. Y se les ha dado genial. Han aprovechado para hacerse bromas, tomarse el pelo el uno al otro y para discutir sobre los problemas que nos afectan a todos en el amor. Sus personajes se dieron otra oportunidad para empezar una relación y volvieron a caer en la misma piedra: tras los principios románticos la pareja evoluciona en la misma dirección que tantas otras: querer cambiar al otro, poseerlo, hacerlo a su medida y... ¿otra vez fracaso? Charlamos con ellos de estas piedrecitas de la vida en pareja con las que nos tropezamos todos una y otra vez. Porque, ¿qué es lo contrario del amor? Ella dice que pensar. Él, que intentar cambiar al otro, que es una muestra de no tenerle respeto...

Y bien… ¿Qué es el amor y cuál es su opuesto?
Hugo   Son tus entrañas y tu corazón los que de verdad hacen que te enamores de la otra persona, la química. En el momento en que quieres intelectualizarlo, se estropea la historia. Durante el making off, nos preguntaban qué era “lo contrario al amor” y Adriana dijo una cosa súper brillante: pensar. Cuando nos enamoramos, nos volvemos algo vulnerables y por eso tendemos a hacer a la otra persona de nuestra propiedad: tenemos miedo a perderla si la dejamos volar.
Adriana   Lo contrario al amor es pensar, intentar definir lo que es el amor. Es como si te dicen que expliques lo que es ser buena persona, ¡vaya tela! El amor no se puede definir, es algo libre y espontáneo, y tiene que ser así con el otro y contigo mismo, pero da mucho miedo, porque te lanzas a un juego en el que nadie te asegura ni tiempo ni éxito. ¡Me parece de valientes! Vamos con tanto cuidado y miedo que no miramos los obstáculos reales y terminamos tropezándonos.

¿Qué viene siempre a complicarlo todo?
Hugo   La inseguridad de ambos y el querer cambiar a la otra persona. Aunque en esta ocasión creo que son dos personajes entrañables a los que en seguida coges mucho cariño, porque ves reflejadas todas y cada una de tus inseguridades en ellos. Te sientes identificado.
Adriana    Si hablamos de los personajes, por parte de Raúl, que cree que es más tolerante y libre de lo que en realidad es y, por parte de Merce, le pasa como a muchas mujeres, sus miedos le van a impedir conocerle tal y como es de verdad, y le va a juzgar mucho.

¿No estamos dispuestos a renunciar a nuestra independencia?
Hugo   Es muy difícil llegar a un consenso entre lo que tú quieres y lo que quiere el otro, pero la película da lugar a la esperanza: el amor mueve el mundo. Parece una frase muy hippie, sí, pero es verdad, es la única forma de que sobreviva nuestra especie. Nos encontramos todos en un momento de transición en nuestras relaciones. Creo que es bonito hacer una peli sobre ello.
Adriana   Uf... Una cosa es quererse mucho y otra cosa es ser compatible. Creo que no es una cuestión de falta de amor sino de carácter. Cuando notamos esa carencia o esa falta en la pareja, como queremos mucho a esa persona y la necesitamos todavía más, tendemos a intentar cambiarla. Pero creo que, a lo largo del tiempo,  la base de las relaciones sigue igual.

¿Tanto han cambiado las relaciones respecto a las de nuestros padres?
Hugo   Sobre todo, hemos cambiado nosotros y nuestra forma de entender la vida. Antes te casabas para siempre, no había otra opción. Ahora nos cuesta mucho plantearnos una vida entera juntos. Las relaciones son distintas y mucho más complejas. Vicente, el director de esta comedia, profundiza en cómo cambiamos  después de declaramos. El error más garrafal en el que solemos caer es el de “Te quiero y te voy cambiar”.
Adriana    Creo que ha cambiado la forma en que llevamos la relación. Las parejas siempre se han deteriorado por las mismas causas o sus sentimientos han evolucionado de maneras muy parecidas. La única diferencia es que ahora somos un poco más libres, podemos tomar decisiones y cambiar el rumbo de nuestra vida. Antes estabas condenado a compartir toda tu existencia con esa otra persona, aunque la relación fuera un desastre.

¿Nosotras somos las controladoras y ellos los que se resisten?
Hugo   También puede ser al revés. En la película, lo que le pasa a Merce le puede pasar a un chico y lo que le ocurre a Raúl le puede pasar una chica. Pero sí, yo creo que ese es el patrón: “Te quiero y por eso voy a moldearte. ¡Voy a hacerme contigo un traje a mi medida!”. Y la causa es siempre la misma: todo viene de la inseguridad de querer controlar al otro.
Adriana   ¿Respecto al comportamiento general del hombre y de la mujer? No: creo que hay de todo. Hay tíos que también tienen miedo a convertirse en demonios y mujeres que no quieren que las cambien ni que las controlen en absoluto. Creo que los personajes de esta película son una pareja más, pero no un modelo de conducta que define hombres y mujeres.

¿La pócima mágica para que el amor dure?
Hugo   Francamente, no lo sé... ¿No pensar, quizás? Creo que hay una cosa que se contradice mucho con el tiempo que vivimos ahora y es el tema de la posesión. Nadie quiere ceder ni perder sus libertades, creo que la única manera de que sobreviva una relación o siga habiendo magia es olvidarte de que la otra persona es tuya, simplemente disfrutar de ella, amarla y quererla durante el tiempo que estás con ella. Está comprobadísimo que, en el momento en que esa persona es nuestra, nos deja de interesar. Somos muy contradictorios.
Adriana   Si hay males de pareja insalvables la mejor solución es separarse. Igual que, cuando tu casa no para de tener goteras, quizás haya que tomar la decisión de mudarse. Hay cosas que, por combinación, son defectuosas. Ahora bien, cuando las dificultades vienen porque somos unos egoístas y unos cabezones creo que el diálogo es muy importante. Y también el mostrarse al otro como se es, con tus trapos sucios incluidos. ¡Ninguna somos una superwoman! Si te enamoras, te enamoras del defecto, no solo de la virtud.

En el amor, ¿manda el corazón o la razón?
Hugo    Creo que manda el corazón, siempre. Luego está la razón que, a lo mejor y en mi opinión, es para cuidar al otro, para intentar no hacer daño a la persona a la que quieres. Pero es que el amor es química, cuerpo y ya está… En el amor, no hay nada más que lo que pasa cuando esas dos personas  que se quieren están juntas.
Adriana   Tiene que haber un equilibrio entre los dos. No sé si la cabeza es la miedosa o lo es el corazón. Creo que la razón está muy bien cuando de verdad hay un problema y necesitas resituarte, hacer una especie de chequeo de tu autoestima. Lo que no se puede hacer jamás es convencer a nadie de que esté contigo.
¿Os reconocéis en vuestros personajes?
Hugo  Yo en Raúl he puesto un trocito mío, muy luminoso, que creo que tengo dentro. No es un personaje de composición, es un tipo de la calle que tiene un aire de barrio, es bombero y vive en un mundo muy masculino, pero, aparte de eso, la esencia la he buscado en mi ‘yo’ más alegre. ¡Aunque en la realidad soy un poquito más retorcido que él!
Adriana   Me reconozco bastante en la parte más íntima de Merce, la protagonista. Hay rasgos de su personalidad que yo también tengo: ese empeño de querer hacerlo todo bien, de estar tranquila con cuanto te rodea, de confiar en que todo esté en su lugar... me reconozco mucho. En ese punto Merce y yo sí que somos muy parecidas.

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