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Locos por los libros

Antoni Tàssies y Noemí Villamuza

Él ha ganado el Premio Internacional de Ilustración infantil SM con El nen perdut (dcha.). Ella, el II Premio Junceda al Mejor Libro Adulto ilustrado con El festín de Babette (abajo). Pero ninguno piensa en la edad cuando dibuja. Cuando se trata de imaginar no hay diferencias

Texto: Mar Moreno
Antoni Tassies y Noemi Villamuza

Un comentario inesperado: NOEMI VILLAMUZA: “De un lector niño que me dijo: ‘Me gustan mucho tus dibujos porque tienen rayotes, como los míos’. Me encantó”.
ANTONI TÀSSIES: “El de unos padres que enseñaron a sus hijos las letras con un abecedario que hice; el de una madre que jugaba con su niña a darle vueltas a un libro que dibujé al revés; los viejos amigos que un día abren un cajón, cogen el teléfono y te dicen: ‘Guardo aquel dibujo que me hiciste’. Es especial”.
¿La inspiración existe? N.V.: “Está en lo que veo, huelo, leo, observo...”.
A.T.: “En la naturaleza, las personas, en los estados de ánimo. El nen perdut está inspirado en las ruinas de Kabul y en los niños que, cada día, juegan entre los escombros de una guerra y hallan tesoros de esperanza”.
Las historias les engancharon: N. V.: “El día que descubrí que un buen cuento tiene múltiples lecturas”.
A. T.: “Cuando mi padre nos contaba, cuando mi padre nos leía. Después vinieron los tebeos y, a los 12 años, me colgué con Pérez Galdós”.
Un rincón inesperado donde perderse con un libro: N.V.: “Cualquier rincón tranquilo con luz y música”.
A.T.: “En silencio, de noche, o en un bar, con un café corto. También me gusta leer en compañía”.
Por conseguir un libro...: N.V.: “He llegado a ‘sustraérselo’ temporalmente a un amigo”.
A.T.: “¿La mayor locura que he hecho? Robarlo, que me parece una barbaridad”.
Acaba de regalar: N.V.: “Regaliz, de Sylvia Van Ommen”.
A.T.: “Poemes de cada día, de Lola Casas, con dibujos míos, a una niña por su cumple”.
Si tuvieras que definir tus ilustraciones: N.V.: “Diría que están hechas con la sabrosa ‘suciedad’ del lápiz”.
A.T.: “para hacerlo, iría a buscar unos pinceles...”.

El libro que cambió mi vida:
N.V.: “La montaña mágica, de Thomas Mann. Necesitaba desconectar y me atrapó su ritmo delicioso, tan lento: mientras el mundo cambiaba a fuerza de bombas, me perdí en la nieve con el protagonista, Hans Castorp”.
A.T.: El libro que cambió mi vida: “Todo cuanto amé, de Siri Hustvedt (Circe Ediciones), me conmovió enormemente por su escritura apasionada sobre el placer de la creación artística, las edades de la amistad, el sentido de la vida y el placer de vivirla...”.

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