Locos por los libros
Germán Sánchez Ruipérez
Presidente de su fundación, que promociona la lectura
Texto: Mar Moreno
“El inconfundible olor a tinta, el tacto del papel, el sonido metálico de las máquinas...”. Cada persona tiene sus motivos para amar los libros. Los de Germán Sánchez Ruipérez, hijo y nieto de los creadores del Grupo Anaya (con cuyos libros hemos crecido en la escuela) y promotor de la Fundación que lleva su nombre, son los recuerdos de la imprenta de su familia.
Siempre tiene cerca:
“Una edición de El Quijote”.
El negocio de los libros:
“Tiene un margen muy discreto. Pero no hay nada más hermoso que apoyar aquello en lo que uno cree y esforzarse para que otros lo descubran”.
Cambiar el mundo:
“Los libros en sí mismos no pueden hacerlo, pero lo consiguen las ideas y los conceptos que éstos reflejan”.
Su Fundación:
“Me parecía fundamental crear una institución que dedicara todos sus esfuerzos a la promoción de la lectura. Sin lectura no hay educación posible, y sin ésta cualquier aspiración al bienestar es un engaño o una quimera”.
La Casa del lector:
“Es un nuevo proyecto cultural en Madrid, que sorprenderá”.
Necesita:
“Estar rodeado de libros para vivir y soñar”.
La lección más importante que le han enseñado los libros:
“La pasión. El rigor. El reto. La realidad. La fantasía. La atracción del conocimiento. La ternura de las palabras. La mínima distancia que, si estamos dispuestos a franquearla, nos separa del otro”.
El valor de sus innumerables premios:
“Nunca hemos trabajado para el reconocimiento ajeno, sino para tratar de que los libros y la lectura sean una oportunidad de la que todos puedan disfrutar en igualdad de oportunidades”.
El libro que cambió mi vida: “Puede parecer vulgar, pero la primera imagen de un libro que guardo es la de un libro escolar, una cartilla llamada Rayas, en la que aprendí a escribir ayudado por mi madre, que era maestra de profesión”.




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