comentar imprimir enviar

Miguel Bosé

¿Quieres conocerlo un poquito más?

Texto: MAR MORENO. Fotos: ISAAC MOREL

Yo no pertenezco a su “armada”, como a él le gusta llamar a sus fans. Pero me gusta su música. Para preparar la entrevista buceé un poco en Internet y me di de bruces con declaraciones sorprendentes. Porque así es él. Súbito, sin un pelo en la lengua. Un artista voraz que, con Papito, se dio el homenaje de vender más de dos millones y medio de copias para celebrar sus 30 años de carrera.
Pero él no quiere hablar de Internet. “Se han dicho tantas cosas raras...”, dice con desgana. Su voz es tan firme que sé que no tengo mucho que hacer en lo que respecta a confidencias porque, sí, Bosé a 40 centímetros de distancia, impone. “Yo no soy consciente de ello. Pero son las 11 de la mañana y ya me lo han dicho dos veces”, se ríe. Así que, mientras se enciende un cigarro, empezamos con el disco.
Se llama Cardio, que en griego significa ‘corazón’. “Papito cerró un ciclo y necesitaba empezar de cero para saber dónde estoy exactamente. Por eso, el álbum es un desfile de personajes: el penitente, el romántico, el desesperado, el gamberro...”. Todo, con música muy electrónica: “Porque yo soy ‘Don Juguetes’, me encantan las nuevas tecnologías”.
En las letras protesta, inventa palabras y celebra el espíritu gay power. También habla de amor en todas sus versiones: amante, esclavo, romántico, dañino. “Porque el amor evoluciona e, independientemente del de pareja, existe en formas como la amistad, la creatividad, el arte...”. Quizá él lo está viviendo de forma distinta a los 50: “Por supuesto, porque me han pasado muchas cosas y es mucho más audaz. Más radical y biológicamente distinto”.
Le divierte que muchos admiradores le confiesen que hacen el amor con su música: “Es estupendo saber que sirve para algo, ¿no?”.
La voz de Miguel, cuando habla, es grave. Él se mueve y gesticula despacio, te mira a los ojos. Y, a pesar de haber hecho miles de entrevistas a lo largo de su carrera, le pone una paciencia infinita a cada respuesta. Además, posee una cualidad maravillosa, habla con una lucidez aplastante de cualquier cosa: literatura, arte, política, belleza, religión, moda, filosofía...
Esto es fruto de una educación envidiable. Para confirmarlo, le proponemos hacer un pequeño repaso de su infancia en Wikipedia. Él frunce el ceño, pero accede, educado. No todos pueden presumir de que Picasso les llevara al ‘cole’ de pequeños. “¡Huy! ¿Cómo no estáis hartos de estas cosas? Aunque, en realidad, no me llevaba –aclara–. Lo hizo mi primer día del jardín de infancia, y también me regaló mis primeras mallas de ballet. Pintaba en su estudio...”. Wikipedia dice que es su padrino. “Pero no es cierto. Todo esto tendría que actualizarse [me comprometo a hacerlo]. Alguien debería reclamar para que los datos que incluye fueran ciertos. Picasso es el padrino de mi hermana Paola, el mío es Luchino Visconti”. De ahí su nombre, Miguel Luchino González Bosé. El mismo a quien, leemos, le dijo que “no” al papel de Tadzio de Muerte en Venecia. “No renuncié. Él pensó que yo daba el tipo de efebo, pero estaba en plenos estudios y mi padre [el torero Luis Miguel Dominguín para despistadas] no concebía que los dejase”.

facebooktwitteryoutube

Cursos de formación