Paula, Gran Reserva
Paula Echevarría, Gran Reserva
Paula Echevarría ha estado más de un año sin actuar para disfrutar de su hija Daniela. Ahora, plena de energía, regresa con una ambiciosa serie sobre dos familias de bodegueros. Brindamos por su futuro repleto de planes y sueños
Texto: MAR MORENO. Fotos: MARÍA DE MIGUEL
La ves y sabes que podría ser quien quisiera: la mujer fatal, una loca despechada, la princesa de los cuentos de Tim Burton que tanto le gustan... porque tiene madera. Pero Paula es transparente, de las que dejan los papeles para la pequeña y gran pantalla y, de puertas para adentro, sólo es ella misma. Una asturiana cariñosa y divertida, que no para de hablar de su hija y su marido, David Bustamante. De hecho, nada más llegar a la sesión, lo primero que hace es poner su iPod para animar el ambiente. Y tras un par de temas de George Michael, ¿adivináis qué sonó?
Pero... ¿llevas en el iPod a tu marido?
¡Claro! ¿Quién mejor que yo para hacerle promoción? [ríe]... No, en serio, me encanta la música, pero hoy sólo llevo su disco y os toca escucharlo entero.
Nos han contado que eres su mejor consejera.
Jamás le diría que me gusta una canción si no es verdad. Me encanta su voz y el carisma que tiene.
Estrenas serie, Gran Reserva, sobre dos clanes de bodegueros enfrentados. ¿Cómo te has metido en este embolao si ni siquiera te gusta el vino?
¡Pero me gusta mucho la serie! [ríe]... Cuando nació Daniela quise pasar el primer año con ella. Hice publicidad, cosas que no me quitasen mucho tiempo, porque quería estar con la niña. A la hora de volver, empezaron a llegar proyectos, y la verdad es que Gran Reserva ganó por goleada. Por la trama, porque los guiones me parecían excelentes, por el reparto...
Tu papel, Lucía, ¿es del clan de los buenos o de los malos?
Lucía Reverte es buena. Los Cortázar son los más ambiciosos y vengativos. Los Reverte somos pasionales, trabajamos porque amamos la tierra, nuestras viñas, somos más románticos en ese sentido.
¿Qué te gusta más: hacer de mala o de buena?
Nunca he hecho de mala, pero me gustaría [ríe].
Tu personaje deja su vida como periodista en Nueva York porque su padre muere y su familia
la necesita. ¿Tú lo dejarías todo por la tuya?
Claro, pero estoy segurísima de que ellos nunca me lo pedirían. Saben lo importantísima que es mi profesión para mí.
¿Es lo más importante?
No, por encima de todo está mi vida: mi marido, mi hija, mi familia y tener una vida ordenada, con cada cosa en su sitio. Luego está lo demás. El trabajo ocupa un porcentaje muy importante, pero no todo. Por eso para mí era primordial disfrutar del embarazo y el primer año de Daniela. Es un vínculo que te une para siempre. Creo que las madres tenemos más dependencia de ellos que al contrario, porque yo puedo irme a trabajar y dejarla, como hoy, en casa con una amiga, y ella está estupendamente... pero a mí no se me va de la cabeza.




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