Paula, Gran Reserva
Paula Echevarría, Gran Reserva
Texto: MAR MORENO. Fotos: MARÍA DE MIGUEL
Pareces una mujer muy equilibrada, de las que tienen claros sus objetivos y hasta dónde están dispuestas a llegar para conseguirlos...
No me pongo metas. Espero a ver lo que me va poniendo la vida delante. Cuando decidí que quería ser actriz me vine a Madrid. Pero una vez que estoy en esta profesión no la vivo con ansiedad, ni me paso el día pensando que me quiero ir a Hollywood. Si surge, pues bien. Que no, pues no pasa nada. Me conformo con vivir de esto.
En la serie, tú y tu madre, Ángela Molina, lleváis las riendas de la familia. ¿Has crecido con muchas mujeres fuertes a tu alrededor?
Sí. Mi abuela y mi madre siempre han estado ahí, apoyándome. A mí me encantan las mujeres actuales y fuertes como Lucía, que siempre tiran para delante.
¿Qué crees que hemos aprendido las nuevas generaciones de mujeres?
A ser más independientes sin perder u olvidar lo importante. Yo lo soy en muchos aspectos: mi trabajo, mi economía, mi sustento... pero nunca cierro mi agenda sin consultarlo antes con David. Y antes de pensar en mí siempre lo hago en Daniela. Creo que el feminismo es un error. Si la mujer se diferencia en algo del hombre es en su capacidad de entrega, porque es capaz de llevar su vida y, a la vez, preocuparse por los demás. Tenemos una manera de querer distinta. Yo puedo estar en una sesión de fotos y, al mismo tiempo, pendiente de si mi hija se ha tomado los 3 ml del jarabe. Mi padre me adora, pero era mi madre la que tenía la capacidad de estar en todo.
¿Qué es lo más importante que has aprendido de la tuya?
Su dedicación, algo que me ha inculcado. Ella no trabajaba fuera de casa, siempre estaba pendiente de nosotros. Y yo no he sacrificado mi profesión por estar en casa, pero no creo que haga falta. David está siempre, es un padre que vuelve de trabajar y da el callo. Pero reconozco que cuando llego yo, no delego, me quiero encargar de todo con la niña: bañarla, darle el biberón... soy muy cuadriculada. Te cansas, pero con todo el gusto del mundo.
Eso suena a... ¿algo mandona?
¡No! [ríe] Simplemente, tengo que tenerlo todo atado.
Parece que la normalidad reina en tu vida. También es una característica de tu personalidad.
Intento que sea así. Yo tengo mi trabajo y David el suyo, pero cuando llegamos a casa tenemos una vida absolutamente normal. Llevamos a la niña al parque, no somos personas que nos guste mucho salir ni ir a saraos, la mayoría de las veces cenamos en casa con amigos... Todo es bastante normal y tranquilo.
Lo contrario de lo que imaginas para una de las actrices más sexys de nuestro país... ¿Qué significa, por cierto, esta palabra para ti?
A mí me parece sexy la mujer que lo es sin pretenderlo. Cuando una quiere serlo te pierdes... Lo sexy no está en ti, sino en los ojos que te miran.
¿A ti qué te llama la atención en un hombre?
A veces son gestos, no tiene por qué parecerte un seductor todos los días. A lo mejor es una mirada...
También eres imagen de varias marcas de cosméticos, ¿qué es la belleza para ti?
No ser plano. Por muy guapa que seas, si no tienes gracia... Hay gente que no es atractiva, pero tiene algo especial que le hace sumar puntos, ser guapos.
¿Te cuidas mucho?
¿Sinceramente? Tengo suerte porque como de todo, y mucho. Siempre le digo a David que el día que mi cuerpo empiece a dar de sí va a tener que hacer un boquete para que entre en casa [ríe]. No voy al gimnasio, pero tengo una plataforma vibratoria estupenda que utilizo tres días a la semana. Y no suelo ir a centros de estética, sólo una o dos veces al año.
¿Te pone nerviosa tener que empezar a asumir la madurez?
Para nada. Ahora somos jóvenes hasta mucho más adelante, hombres y mujeres. Antes, la juventud llegaba hasta los 30 y ahora incluso hasta los 50. El espíritu que tengas influye mucho.
¿Qué esperas de tu futuro?
Que Gran Reserva vaya muy bien, seguir llevando una vida tan maravillosa, que salgan proyectos bonitos...
¿Y hacer un papel de mala? ¿O un cambio de registro total, como el de Satine, de Nicole Kidman en Moulin Rouge, que es tu película favorita?
¡Sí! Me encantaría. Aprendería a cantar y bailar rápidamente si alguien se decide a hacer el musical.




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