Cuarentañera, desafía a la gravedad
Pecho, ¡todo en su sitio!
Texto: Sonia Fornieles
¿Siempre, lo que baja, sube? La maternidad, la lactancia, las subidas y bajadas de peso... todos estos factores ayudan a que ciertas partes de nuestro cuerpo caigan a más velocidad de la deseada. Ha llegado el momento de ponerle remedio.
En esta franja de edad, la mayoría de las consultas estéticas va dirigida a corregir la ‘caída libre’, que comienza a ser más evidente en el pecho, abdomen... Así, lo que más demandan es la mastopexia (elevación del pecho).
Este término procede del griego mastos (mama) y pexia (fijación) y no es otra cosa que fijar el busto utilizando el sostén natural de la piel. Y es que una intervención estética en el pecho no implica siempre un aumento (aunque es lo más común), también se eleva, recoloca, da forma...
Lo que suele ocurrir es que tu talla es la adecuada, te satisface, pero está caído. La intervención consiste en retirar el exceso de piel para que el pecho vuelva a su lugar inicial.
Al quitar parte del tejido, las mamas suben, pero es necesario recolocar la areola para que el resultado sea lo más natural posible.
La operación puede durar desde una hora como mínimo a dos y media como máximo, todo depende de la cantidad de piel que sobre y de si, además de elevar, quieres recolocar, aumentar, reducir.... Podrás hacer vida normal pasada una semana o, en casos de intervenciones combinadas (elevación y aumento, por ejemplo), en dos. Eso sí, no podrás hacer deporte hasta pasado un mes y medio. ¿El precio? A partir de 5.000 euros.
¿Sabes?
Al hacerte una mastopexia puedes corregir unos senos demasiado separados, cambiar ligeramente su forma o reducir el tamaño.



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