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101 años de seducción

Sujetador, el perfecto aliado

El sujetador está de cumpleaños. Nació en Francia y, tras destronar al corsé, se convirtió en una de nuestras prendas imprescindibles. ¿Conoces las claves para convertirlo en el aliado perfecto que realce tus encantos?

Texto: Lucía Villalón
Sujetador, el perfecto aliado

China es el primer productor mundial de sostenes y en España se venden alrededor de 46 millones de sujetadores al año. Pero fue Mary Phelps Jacob, una neoyorquina de 22 años enfadada con su corsé, quien popularizó el antecesor del que ha llegado a nuestros días.
Corría el año 1913 y Mary, hija del millonario promotor del barco de vapor, se preparaba para una de sus cotidianas y majestuosas fiestas en Nueva York. Se acababa de comprar un espectacular vestido de gasa y transparencias, pero el corsé (la pieza lencera utilizada por todas las mujeres hasta la época) se veía demasiado y restaba protagonismo al escote de su precioso vestido. Desilusionada, fue a pedirle ayuda a su doncella francesa. Ésta seguramente habría oído hablar del soutien gorge, hecho con dos pañuelos entrelazados por una cinta estrecha y un cordón, que el diseñador francés Pierre Poiret creó en 1907 para liberar a la mujer del antiestético corpiño. Y contó la idea a su señora.
La joven se adueñó del nuevo invento, se llevó todo el mérito y causó furor entre las invitadas de la fiesta. Pronto todas sus amigas quisieron hacerse con el preciado ingenio, que se convirtió en el verdadero protagonista de la sociedad neoyorquina de la época. Un día, Mary recibió la llamada de un empresario con una oferta muy jugosa: ¡le darían un dólar por cada sujetador que él fabricase! Entonces fue a la oficina de patentes de Nueva York y, el 3 de noviembre de 1914, hizo oficial la querida prenda.
Apenas tenía poder de sujeción, pero alisaba y aplanaba el pecho, muy al estilo flapper, tan de moda en los años veinte. Creó su propia marca, Caresse Crosby, y la comercializó con éxito durante algún tiempo, pero pronto la falta de publicidad hizo que su empresa quebrara.
Mientras, la I Guerra Mundial ayudó al auge del sujetador, pues el gobierno norteamericano hizo un llamamiento masivo para que las mujeres donaran sus corsés, ya que el metal con el que estaban hechos servía para construir material de guerra. Sin la competencia del corsé, la expansión del sujetador no se hizo esperar.
Años después nacía el sostén en pico, tipo misil, gracias al cineasta Howard Hughes, quien lo encargó a unos ingenieros aeronáuticos para que Jane Russell lo luciera en su exitosa película El forajido (1943). A finales de esta década, no existía ni una mujer sin sujetador, y llegó a su rápido apogeo una nueva y poderosa industria en la que aparecieron la mayoría de las marcas de lencería que hoy conocemos.
Gracias a la diseñadora norteamericana de origen ruso Ida Rosenthal, quien a principios de los años cuarenta midió el pecho y la espalda de centenares de mujeres de todas las edades, contamos con un espléndido y efectivo cuadro de medidas recogido por las grandes firmas, que todavía ahora nos ayuda a que la tarea de escoger sujetador sea más fácil, ya que existen millones de variantes y formas de esta prenda.
Hoy en día comprar lencería con un diseño cuidado y a buen precio es posible gracias a la aparición de tiendas especializadas, cuya filosofía se basa en modelos coquetos a precios populares. En España contamos con Oysho, Women’Secret o Énfasis (en el Corte Inglés). Las colecciones se renuevan cada pocos meses.
Pero el fenómeno de las tiendas lenceras a precios económicos empezó en los años setenta, en EE. UU. con la exitosa Victoria’s Secret. No hay norteamericana que se precie que no posea alguna prenda de esta marca, y sus productos de belleza y asombrosa lencería viajan en las maletas de todos los turistas que regresan del país, ya que sólo se venden allí. La firma alcanzó la fama en 1990, cuando grandes modelos internacionales empezaron a protagonizar sus campañas publicitarias, entre ellas, Gisele Bündchen, Naomi Campbell o Laetitia Casta.
Hoy la moda permite escoger entre una gran variedad de modelos de ropa interior. Sus colores, formas y tejidos se adaptan a las tendencias generales.

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