Conoce el Do-In
No requiere una condición física especial y se puede practicar a cualquier edad. ¿Te apuntas?
Estas dos sílabas, Do-In, significan ‘la morada y la energía del espíritu’. Se trata de una disciplina con más de 5.000 años, que llegó a Occidente en la década de los 60. En concreto, la introdujo en 1968, en Estados Unidos, el doctor japonés Michio Kushi, uno de los máximos exponentes de la dieta macrobiótica. Hasta entonces, sólo la practicaban los monjes budistas, con el objeto de preservar su salud de las intensas jornadas de trabajo, ayuno y oración. Basada en la medicina china, el yoga y la filosofía oriental, el Do-In consiste en una serie de estiramientos y automasajes para reactivar el flujo energético del organismo y, así, corregir desajustes como el estrés, los dolores de espalda o los problemas circulatorios. Esta técnica no tiene efectos secundarios y se puede practicar incluso embarazada, ya que no se realiza ningún movimiento brusco.
Una clase de Do-In
Empieza con movimientos lentos, luego se activan las articulaciones y se realizan respiraciones profundas, que nos hacen tomar conciencia de nuestro cuerpo.
Sigue con el trabajo de los meridianos (líneas imaginarias de energía que recorren nuestro cuerpo) a través de una serie de ejercicios suaves, con sus correspondientes respiraciones, y sin ejercer fuerza alguna. A continuación, con otra tabla de ejercicios, se alcanza una relajación profunda.
Termina con la práctica de automasajes, mediante suaves presiones tipo shiatsu, sobre los canales energéticos. ¡La clase ha terminado!
Más información: Centro de Bienestar Pablo Yáñez (Madrid, tel.: 913 081 316).




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