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Adiós a las manchas

Lentigos en el rostro

Carmen, 40 años

Tres lectoras nos cuentan cómo han conseguido lucir una piel de porcelana

Texto: Sonia Fornieles y Mar Peiteado
Foto: Chanel. Maquillaje Mat Lumière.

Para conseguir una piel blanca, radiante y uniforme hay que tener las manchas bajo control. Lo más importante es conocer su origen para tratarlas de forma adecuada. Y es que no hay dos manchas iguales. Las más habituales son las relacionadas con una sobreproducción de melanina, que tiene dos manifestaciones distintas: lentigos y melasma. Nos hemos puesto en contacto con tres lectoras muy experimentadas en limpiar, aclarar y cuidar el cutis que, además de una práctica muy saludable, esta temporada es tendencia.

CARMEN, 40 años
“Aparecieron después de una semana navegando, y eso que siempre he tenido cuidado en protegerme. Pero cuando desapareció definitivamente el bronceado, esas manchas marrones y redondas en el pómulo –porque, curiosamente, sólo me salieron en un lado de la cara– destacaban muchísimo en mi piel blanca y se convirtieron en una obsesión. Probé cremas específicas, pero no era constante; sin embargo, sí lo era para camuflarlas con mezclas de correctores. Un día, aprovechando una visita al dermatólogo, le pedí que me las mirara. Me confirmó que eran lentigos y me explicó cómo tratarlos.
Ya son agua pasada. Desaparecieron con tres sesiones (una al mes) de luz pulsada (IPL) y una (el mes siguiente) de láser píxel. Para la luz pulsada me ponían crema anestésica, así que sólo notaba un ligera molestia, pero soportable. Después de cada sesión me salió, sobre cada mancha, una costrita pequeña que se cayó a los pocos días, dejando la mancha más clara. Al terminar las tres sesiones de IPL, las manchas casi habían desaparecido, pero el dermatólogo me indicó que me diera una sesión de Píxel para dejar la piel uniforme. El láser me agobió un poco por la sensación de calor que deja en la cara al terminar la sesión. La piel se pone roja, como quemada de una jornada de playa, pero al día siguiente aparece bronceada. La notas tirante y, conforme pasan los días –creo que fue una semana–, te pelas suave y paulatinamente. La calidad de mi piel mejoró y no quedó rastro de los lentigos.
Ahora, simplemente me aplico protección a diario: de factor 30 en los meses fríos y de 50+ en cuanto empieza el calor. Soy adicta al gel Heliocare 90, de Industrial Farmacéutica Cantabria, y a su crema Endocare Day SPF30. También me gusta el fluido Anthelios XL 50+, de La Roche-Posay. Además, como ya no tomo el sol, me ‘bronceo’ con maquillajes de verano, como las terracotas de Guerlain, y, especialmente, con autobronceadores, que me aplico con mucha maña; me encantan los de cuerpo de Lancaster”.

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