Adiós a las manchas

Cutis de porcelana

María, 33 años

Texto: Sonia Fornieles y Mar Peiteado

“Mi piel es blanca, tanto que hace años me valió el apodo de Morticia (Adams). En aquel tiempo deseaba ponerme tan morena como mis amigas, pero el resultado era la piel roja y mucho dolor. Con el paso del tiempo he detestado eso de estar ‘vuelta y vuelta’ en la playa y jamás tomo el sol, sólo paseo y lo hago con una protección de más de 50 en la cara y de más de 30 en el cuerpo. Creo que mi cutis se ha recuperado bastante con los años, aunque sé que su aspecto de porcelana por fuera esconde daños por dentro: dicen que la piel tiene memoria y que nunca termina de recuperarse.
Siguiendo el consejo de un dermatólogo, utilizo a diario crema hidratante con SPF mínimo de 20 y, cuando empieza a hacer calor, la sustituyo por una de 50, que extiendo por las mañanas, en lugar de la hidratante. Además, en verano, cuido el contorno de los ojos con una protección específica. ¡Me gusta presumir de piel blanca y la reivindico incluso en los meses estivales! Sólo a veces opto por un autobronceador progresivo, de esos que te ponen morena poco a poco, en el tono más clarito.
Disfruto cuidando mi piel... porque noto resultados. No hay ni un día, por tarde o cansada que llegue a casa, que no me desmaquille, me aplique contorno de ojos y crema reafirmante. Por la mañana me lavo la cara y ne pongo tónico y un sérum que potencia la hidratación y deja mi piel más luminosa. Prefiero que esta loción sea antioxidante, para hacer de barrera contra los radicales libres (el medioambiente y el estrés que genero, porque soy muy nerviosa…). Si en la oficina noto la piel tirante y apagada, la rocío con agua termal y ¡menudo alivio!
Soy presumida, me gusta maquillarme a diario y le saco mucho partido al cutis blanco. Para resaltarlo, mezclo una base de maquillaje clarita con otra de color verde. De este modo, las rojeces –tan propias de pieles blancas– se disimulan. Lo completo con un toque de colorete a lo Heidi. Para terminar: sombra, máscara de pestañas y barra de labios color cereza. El fin de semana exagero el look con sombras ahumadas y labios muy rojos al más puro estilo Dita Von Teese”.

En la imagen:
Las cremas no hacen milagros, pero ayudan. No te prometemos que con ellas tus manchas desaparezcan, pero sí que se atenúan y frenan su aparición. Suelen llevar ácidos, como el glicólico, que exfolian la piel suavemente (peeling enzimático) y disimulan el exceso de pigmentación. También tienen ingredientes que impiden que se active la tirosinasa (enzima responsable de la síntesis de melanina). La constancia en la aplicación es fundamental, pero también la paciencia. De hecho, los estudios dermatológicos de eficacia se suelen realizar tras dos o tres meses de uso (en la mayoría de las cremas se observan resultados en quince días). Es fundamental combinar estos productos con protección solar alta.
1. Age Re-perfect pro-calcium, antimanchas iluminador (23 €), de L’Oréal. 2. Concentrated Brightening Serum Anti-Dark Spots, suero antimanchas, (45 €), de Shiseido. 3. Iklen, uniformiza la piel sin irritarla (45 €), de Merck. 4. Cellular Expresion, crema dermoabrasiva y serum con vitamina C (93 €), de May Star. 5. White Light, crema despigmentante (31 €), de Montibello. 6. White Velvet, anti manchas con ácido glicólico (37 €), de Sensilis. 7. Spot Diminish, tratamiento para difuminar manchas (37 €), de Germaine de Capuccini. 8. Pack Tanit, con un producto que elimina la mancha y otro que evita que vuelvan a salir (23 €), de Laboratorios Viñas.

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