Adiós a las manchas
Melasma persistente
Lucía, 44 años
Texto: Sonia Fornieles y Mar Peiteado
“Cuando empecé a esquiar, a los 20 años, tuve varias quemaduras en el rostro que me pasarían factura años después. Con 27 años, y tras un crucero por el Nilo con un sol abrasador, me salió una especie de mancha sucia en la frente que, al dejar de tomar el sol, se quitó. Al año siguiente, con el buen tiempo resurgieron las manchas, esta vez de forma simétrica en los pómulos. Me documenté y descubrí la importancia de la protección solar, que nunca antes había utilizado. Los dermatólogos me explicaron que estas manchas son melasma y aparecen por la combinación de los rayos ultravioleta y una alteración hormonal, pero también por antiguas quemaduras que pasan factura hasta diez años después, o por un exceso de melanina: las personas que más nos bronceamos somos las que más manchas desarrollamos.
Me aconsejaron realizarme peelings y aclaramientos con mascarillas específicas, pero no hice nada porque intuía que, tras mucho sacrificio y dinero, volverían a salir al menor rayo de luz. Además, me daba pereza despellejarme el rostro (así era el tratamiento hace años). Por mi cuenta, pero bien asesorada, me apliqué despigmentantes cosméticos locales (ácido glicólico, kójico, málico…). Con mucha constancia y paciencia aclaraban la mancha pero, con la llegada del buen tiempo, volvía a salir… y así año tras año.
Ahora las manchas ya no me preocupan porque he descubierto maravillosos maquillajes cubrientes. No salgo a por el pan sin un fond de teint. En verano, el maquillaje compacto de Shiseido con esponja, alta protección y resistente al agua; y en invierno, Color Clone, de Helena Rubinstein, y mi último descubrimiento: Parure Aqua, de Guerlain. Todos ellos camuflan perfectamente cualquier imperfección, ¡cuando digo que estoy llena de manchas nadie se lo cree! Después, colorete en crema y polvos color bronce.
No obstante, siempre voy a la playa con pamela, gafas y protección solar: utilizo IPF 20 (cubre un 95% de los rayos solares), y ese 5% que no me protege, me da un ligero tono que relaja la diferencia entre la cara blanca y la mancha café con leche. Aunque me encantan los autobronceadores en el cuerpo, jamás los utilizo en el rostro porque pigmentan por igual las machas, subiéndolas aún más de tono, y el efecto es horrible. Actualmente, hay buenos tratamientos despigmentantes, como las lámparas leds o algunas aplicaciones con láser o luz pulsada. Quizás algún día me anime (mi madre se lo ha hecho y ha quedado estupenda), pero yo, por ahora, con mis trucos de maquillaje y la protección solar diaria, ¡estoy encantada!”.
- » Más luz y fuera manchas - “En un mes de tratamiento se...
- » ¿Tono irregular? Bye, bye, manchas - Las manchas “se deben a una...
- » Piel sin manchas - Rojas, marrones, rosadas... Pequeñas o tan...
- » La reina de la cocina antiaging - Dominique Chenot, desde su...
- » La reina de la cocina antiaging - Dominique Chenot, desde su...
- » La reina de la cocina antiaging - Dominique Chenot, desde su...




comentar
imprimir
enviar
Anterior
