Borrón y piel nueva

Revolución hormonal

26/03/2008
Revolución hormonal

Si un día te levantas con una ligera sombra encima del labio, que no se debe precisamente a que te hayas retrasado en la depilación, o con una manchita color café con leche en la frente o en los pómulos, no te alarmes, pero acude a tu dermatólogo. Se denomina cloasma, o melasma, y se trata de una hiperpigmentación cutánea, es decir, un acúmulo de melanina (el pigmento que da color a la piel) en un determinado lugar. De hecho, “el melasma es uno de los trastornos más frecuentes de la pigmentación. Se presenta en manchas marrones, difusas y de contornos mal definidos, que suelen localizarse en frente, mejillas, labio superior y sienes”, explica el doctor Ricardo Ruiz, jefe de Dermatología de la Clínica Ruber de Madrid.

Cuestión de hormonas
¿Qué he hecho yo para merecer esto? Entre otras cosas, ser mujer y ser joven, porque así es la candidata perfecta a este tipo de hiperpigmentación. No en vano, la aparición de cloasma está asociada generalmente a alteraciones hormonales (aumento de estrógenos y progesterona) como las que se producen durante el embarazo, con la toma de anticonceptivos, o incluso con determinados tratamientos médicos. Procura que este baile hormonal no se produzca bajo el sol, porque entonces empezarán a proliferar las dichosas manchitas.
La mejor arma para defenderte de esta amenaza es proteger tu piel, ya que borrarlas, una vez que se han establecido, es un proceso lento y minucioso, aunque no imposible. Lo primero, es determinar el tipo de mancha, porque no todas son iguales ni están producidas por los mismos agentes. De hecho, antes de iniciar cualquier tratamiento, es importante identificar la causa que las ha originado para, primero, atajar el origen del problema y luego la manifestación de éste en la piel, es decir, la mancha propiamente dicha, mediante cremas y lociones despigmentantes, blanqueantes y clarificantes que devuelvan el tono uniforme.
Una vez aclarado cómo se llama y de dónde viene, llega la hora de hacerla desaparecer, pero cuidado, porque no todas responden a los mismos tratamientos: “Las manchas hormonales no desaparecen con el láser, se tratan fundamentalmente con cremas y mascarillas que contienen agentes despigmentantes”, apunta la doctora María José Tribó, dermatóloga del Hospital del Mar. Ciertamente, uno de los tratamientos más efectivos contra el cloasma ha sido el conocido como Amelán o Cosmelán, según lo realicen en consultas dermatológicas o en centros estéticos. “Era una mascarilla despigmentante que funcionaba muy bien, pero hace un año Sanidad la retiró, debido a que llevaba una concentración de hidroquinona superior a lo que estaba permitido. Lo han reformulado, pero no funciona tan bien, por lo que los médicos hemos tenido que preparar nuestras propias mascarillas despigmentantes. Pero las fórmulas son todas muy parecidas”, apunta el doctor Ruiz. El paciente, después de retirarse la mascarilla, está dos días enrojecido y otros dos descamándose un poco, como si se hubiera quemado por el sol, pero no es muy agresivo, y se puede reincorporar a una vida más o menos normal después del tratamiento.


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