Me encanta el sol

El sol te protege

Texto: Sonia Fornieles. Fotos: Patricia Gallego.

Levanta el ánimo
Mejora el humor y estamos más optimistas. ¿Por qué? Es fácil: a través de la radiación solar aumenta la producción de sustancias químicas cerebrales como la serotonina, un neurotransmisor relacionado con la sensación de bienestar. Según un estudio llevado a cabo por Robert Rogers, profesor de Neuroquímica en la Universidad de Oxford, las personas con depresión tienen unos niveles muy bajos de serotonina. Esto las lleva a tomar peores decisiones, afrontar los problemas con poca convicción y tener pocas habilidades sociales. 
Fortalece los huesos
Es quizás uno de los beneficios más conocidos del astro rey. Según la doctora Magdalena de Troya, jefa de Dermatología del hospital Costa del Sol de Marbella, “se debe a que el sol facilita la activación de la vitamina D que todos tenemos en el organismo, en la grasa concretamente, y esta ayuda a que el calcio se fije en los huesos. Se produce una mineralización del sistema óseo que ayuda a prevenir enfermedades como la osteoporosis”. Las personas que viven en los países nórdicos y disfrutan de pocas horas de sol al año tienen los huesos más frágiles. “Diez minutos de exposición al día son suficientes para estimular la síntesis de vitamina D y beneficiarnos de ella”. El organismo obtiene la mayoría de las vitaminas del exterior (frutas, verduras...), excepto la D, que es capaz de generarla él mismo con la ayuda inestimable del sol.
Regula el sueño
La luz solar bloquea la secreción de melatonina en la sangre, que es la hormona encargada de controlar las fases de sueño y vigilia. Cuando hay sol, la melatonina desciende. Esto hace que estemos más activos y que, por lo tanto, aumente nuestro nivel de atención. Por la noche, los índices de esta hormona se disparan y nos produce somnolencia. En verano los días se alargan y, por lo general, dormimos menos horas, pero a pesar de eso nos levantamos descansados. La explicación es sencilla: los rayos ultravioletas actúan como un potente café en el desayuno, impiden que el organismo produzca melatonina y por ello estamos más despiertos y con ganas de hacer cosas. El sueño en verano es más reparador y tenemos mayor sensación de descanso cada mañana.
Mejora el riego sanguíneo
El sol provoca una dilatación de los vasos sanguíneos superficiales y aumenta la circulación de la sangre, por lo que disminuye la presión arterial de la persona que está expuesta a él. Es lo que se conoce como ‘bajada de tensión’. “Este resultado se debe a los efectos de esta estrella sobre la hormona paratiroidea, encargada de regular la presión sanguínea. A mayor cantidad de sol, menor presencia de esta hormona en nuestro cuerpo y, por lo tanto, disminución de la presión arterial”, concluye la doctora De Troya.
Te protege contra enfermedades
Uno de los aspectos más novedosos de los efectos terapéuticos del sol está también relacionado con la vitamina D. Y es que según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), actúa como protectora frente al cáncer de colon. No recomiendan tomar suplementos de esta vitamina, pero sí tomar el sol para activarla en el organismo. Magdalena de Troya afirma que, aunque continúa en vías de investigación, “hay estudios que también indican que el sol nos protege contra el cáncer de mama. Todos los excesos son negativos y una sobreprotección solar también lo es. Hay que protegerse, sí, pero en la medida justa”.

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