¿Botox yo?

Botox: lo esencial

Fotos: © Alexandre Weinberger/ Figarophoto/ Getty.

1. ¿Qué es el botox?
Es el nombre popular con el que se conoce la toxina botulínica tipo A utilizada en cosmética. Se trata de una proteína producida por una bacteria que, una vez tratada y en dosis mínimas, se emplea para relajar los músculos faciales. Se inyecta con agujas muy finas en las zonas que se quieren tratar.

2. ¿Cómo funciona: rellena, paraliza...?
Actúa siempre de forma temporal provocando una relajación en el músculo: la transmisión del impulso nervioso que hay entre el nervio y el músculo se bloquea sin ocasionar daños. Relaja temporalmente ciertos músculos del rostro (aquellos en los que se inyecta) y elimina o atenúa las arrugas de expresión, dejando la piel tonificada y tersa. Esto sucede porque inhibe la formación de acetilcolina, un neurotransmisor responsable del impulso nervioso que origina la contracción muscular. Cuando el efecto de la toxina va descendiendo, el cuerpo comienza nuevamente a segregar acetilcolina, con lo que vuelven a reproducirse gradualmente las arrugas. El botox no rellena: el objetivo de las infiltraciones con toxina botulínica no es eliminar todas y cada una de las arrugas, sino rejuvenecer de manera natural para conseguir un rostro relajado y armónico.

3. ¿Dónde se puede infiltrar?
Se tratan las arrugas causadas por movilidad muscular, como las de la frente, el entrecejo, y las llamadas ‘patas de gallo’ alrededor de los ojos. Pero la buena experiencia con esta toxina y las investigaciones han demostrado que tiene otros usos igual de eficaces: en la nariz, para levantarla; en escote y cuello, para rejuvenecer la zona; alrededor de los labios, para minimizar el código de barras...

4. ¿Duele, precisa de anestesia?
No es doloroso. Se inyecta una cantidad de líquido mínima debajo de la piel, en el músculo elegido. Puedes sentir una pequeña molestia en cada pinchazo.

5. ¿Son muy largas las sesiones?
Apenas unos minutos. Si el profesional (siempre un médico estético o un cirujano) tiene claro cuáles son los puntos en los que hay que infiltrar, las sesiones son rapidísimas. En 20 minutos se puede tratar por ejemplo un entrecejo y unas patas de gallo, sin ningún tipo de problema.

6. ¿Cuánto tarda en hacer efecto y cuánto dura?
El efecto completo se aprecia a los tres o cuatro días, más o menos. En algunas personas los efectos definitivos no se reflejan hasta pasadas dos semanas. El efecto dura de cuatro a cinco meses, aunque en algunos pacientes los resultados se alargan hasta seis meses. Se ha comprobado que a medida que se acumulan sesiones de botox los efectos son más duraderos. También depende de las arrugas, de la calidad de piel y de la cantidad inyectada a cada paciente.
El profesional debe explicarte todos estos plazos antes de comenzar.

7. ¿Dura más según la marca?
No, los efectos son igual de duraderos. Varía la técnica de infiltración según la marca elegida, ya que cada una tiene un protocolo. Los laboratorios deben estudiar la técnica de infiltración y el modelo de pinchado que se ajusta más a su producto y, después, han de comunicárselo a los especialistas.

8. ¿Mi rostro perderá expresividad y lo notarán los demás?
El gusto dudoso de algunos pacientes, que no se dejan aconsejar correctamente por un buen especialista, y el hecho de que algunos profesionales no respeten las dosis adecuadas o puntos de infiltración ha dado lugar a caras inexpresivas. En manos de médicos experimentados no se corren esos riesgos. Es importante dejarse asesorar por el especialista para obtener un buen resultado. Si el tratamiento está bien hecho no tiene por qué notarse.

9. ¿Qué sientes cuando llevas botox: tirantez, sensación de que hay algo ajeno en el rostro...?
Al principio se puede notar algo de tirantez, sobre todo nada más inyectarlo. Al día siguiente sientes como si algo te impidiese gesticular, quieres fruncir el ceño pero no puedes, y pasados dos o tres días la sensación desaparece y te olvidas.

10. Me lo he puesto una vez... ¿ahora tengo que inyectármelo siempre?
No necesariamente. Hay gente que lo considera un tratamiento rutina en sus cuidados y se lo hace dos o tres veces al año. Pero hay quien lo emplea también como tratamiento flash, cuando, por ejemplo, llevas una temporada muy cansada y te apetece verte mejor cara, o para una ocasión especial. La frecuencia la decides tú.

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