Cuánto estrés aguanta tu piel
Si a tus días les faltan horas para hacer todo lo que quieres, llevas un ritmo de vida frenético y tu alimentación no es saludable; intenta relajarte, aunque sólo sea para evitar el envejecimiento prematuro.
Texto: Sonia Fornieles
El 44% de la población tiene ahora más estrés y tensión que hace dos años, a juzgar por los datos que revela esta encuesta de la Fundación Pfizer, prácticamente la mitad del país está agotando a marchas forzadas el capital de estrés de su piel. Sí, has leído bien, todos tenemos uno y poco a poco se va gastando, cuando ya no quedan reservas el organismo pide a gritos más. Pero vamos por partes, ¿qué es exactamente?
Células en peligro
No es ni más ni menos que un capital, unos ahorros que tu piel tiene guardados para usarlos cuando se sienta agredida tanto desde el interior del organismo (inflamaciones, dietas drásticas, desordenes del sueño...) como del exterior (efectos medioambientales), ya que cuando eso ocurre se genera una situación de estrés a la que la piel se tiene que enfrentar y si no está en estado óptimo las consecuencias de esas agresiones se pondrán de manifiesto en forma de granos, falta de luz, rojeces, grasa... La buena noticia es que si dejas la hucha vacía puedes volver a llenarla, al contrario de lo que ocurre con el capital solar que si se acaba es para siempre. “A pesar de que este capital se va perdiendo a lo largo de la vida, se puede recuperar para evitar un envejecimiento prematuro. Para ello es imprescindible que ayudemos a las células a regenerarse”, explica Inmaculada Vivó, directora técnica de Germaine de Capuccini. “Todos nacemos con el mismo capital, pero unas personas lo consumen más deprisa que otras porque tienen condiciones de trabajo más estresantes, peor alimentación, tabaquismo... En esos casos la capacidad de defensa y regeneración de la piel se ve mermada y esto conduce al deterioro celular”, explica Inmaculada.
¿Cómo te das cuenta de que lo estás perdiendo? Es muy fácil, haz memoria, ¿recuerdas alguna época en la que hayas estado más tensa, estresada, ansiosa? Seguro que te encontrabas con peor aspecto, más ojerosa, sin luz... De repente todos esos signos de cansancio desaparecían y volvías a ser tú. Pues llega un momento en el que no se borran del todo porque no dispones de los mecanismos de recuperación, o sea del capital de estrés.




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