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El frío y el calor te ponen guapa

Crío y termo son dos sufijos que preceden ya a muchos tratamientos de última generación. Elevar o reducir la temperatura, según las necesidades de cada tejido, es una de las apuestas más vanguardistas para combatir grasas localizadas, reafirmar tejidos, disminuir arrugas, regenerar y nutrir la piel, acabar con la couperosis o darle un buen repaso a la celulitis y al exceso de volumen

“Donde hay frío, se aplica calor; donde hay calor, frío. Es la primera ley de la termorregulación, que conviene respetar cuando se trata de manejar la temperatura en cuestiones estéticas”, afirma Carmen Navarro, directora de los centros de belleza que llevan su nombre.
¿Y en cosmética? Los efectos criogénicos y termoactivos se han convertido en los complementos perfectos de las fórmulas más punteras. De la radiofrecuencia a la dermoabrasión casera, de la crioelectroporación al efecto iglú, el frío y el calor son agentes opuestos, pero senecesitan mutuamente.

Algunos ejemplos:
Crioterapia a domicilio. ¿Quieres potenciar la eficacia de tu contorno de ojos? Mételo en la nevera. Haz lo mismo con las mascarillas calmantes, los parches para los ojos o los sprays de agua termal. El frescor que aporta un contorno de ojos helado ayuda a descongestionar el tejido y reduce las bolsas y ojeras antes y mejor. Las pieles acnéicas o con problemas de rojeces y couperosis agradecen una mascarilla fresca, gracias a sus efectos calmantes. El frío es un poderoso aliado de los sprays termales hidratantes y calmantes: rociar sus gotas sobre cualquier irritación cutánea aporta una calma inmediata. Basta un cambio de ubicación cosmética, del tocador a la nevera (nunca en el congelador), para practicar la crioterapia en casa. ¿Y el efecto iglú? Es la última aportación a las fórmulas postsolares y calmantes. Consiste en rebajar la temperatura de la piel hasta en cinco grados: la sensación de frescor y calma es inmediata y potencia la penetración de los activos hidratantes y regenerantes. Recuerda, aplica frío donde haya calor, y los principios activos de tus cosméticos actuarán mejor.
Tratamientos criogénicos. En cabina, el frío forma equipo con ondas electromagnéticas y aparatos punta que reducen volumen, reafirman tejidos, redibujan el óvalo facial o rejuvenecen la piel.

Acércate al calor
El extremo opuesto a la hipotermia es la hipertermia, cuya energía calorífica está detrás de los tratamientos más punteros contra la flacidez corporal y facial. ¿Lo más revolucionario contra la debilidad muscular? Conseguir elevar la temperatura del tejido conjuntivo –el que sustenta la piel– hasta 41 grados centígrados, temperatura que estimula la neocolagenosis, es decir, la producción de fibras de colágeno y elastina por parte de los fibroblastos. Estos permanecen activados entre 12 y 18 meses y no dejan de regenerar el tejido conjuntivo desde dentro.
El milagro se llama Radiofrecuencia, y los expertos lo han bautizado como el lifting sin cirugía. Para el rostro, el aparato más solicitado es el Thermalfine. El número de sesiones varía según la edad: entre 30 y 40 años, bastan tres o cuatro sesiones; hasta los 50, entre cuatro y cinco; a partir de la menopausia serán necesarias unas seis.

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