Las marcas de la edad
El capital solar de la piel es finito. Esto significa que tanto la cantidad como la calidad de melanina se agotan de tanto usarla; a medida que pasan los años, su efectividad disminuye y, además, muestra con claridad sus defectos, tales como manchas oscuras o, al contrario, algunas blancas hipopigmentadas.
Éstas, al mínimo estímulo solar, reaccionan de forma incontrolada: se oscurecen, pero no de una manera uniforme. Aunque también pueden aparecer manchas blancas, menos comunes, pero igual de molestas.
Solución:
¡Protección y protección! La mejor política antiarrugas posible es convertir la aplicación de la loción solar en un gesto imprescindible. Pero resguardarte de los rayos del sol (por tenues que sean) no sólo controla la producción de nueva melanina (evitando la formación de manchas), sino que permite que, a salvo, la piel ponga en marcha sus mecanismos de reparación. Lo más importante es usar un fotoprotector a diario, pero no sólo en la cara, sino también en escote y manos. Y, sobre todo, asegurarse de que tiene un nivel alto anti rayos UVA, ya que éstos son insidiosos y su intensidad se mantiene invariable durante todo el año.




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