El Natural Reinventado
Mejillas: juego de formas
Te enseñamos cómo obtener unas mejillas muy marcadas sin perder el tono natural
Texto: SONIA FORNIELES. Fotos: MICHAEL WIRTH / NEREA LÓPEZ
El objetivo que se persigue con el nude es un rostro natural, como desnudo. Esta idea se puede mantener variando ligeramente el tono del colorete, sin que se pierda un ápice de frescura.
“Podemos maquillar unas mejillas muy subidas de tono sin alejarnos de esta tendencia. La mezcla queda bien a cualquier edad”, dice Eva Villar,
maquilladora de Chanel.
Acierta con el color. “Un rosa palo, marrón, o hasta un rojizo –explica Villar–, son tonos que se adaptan bien entre sí y dan un aspecto muy natural al rostro”.
Afinar.
Si aplicas el blush directamente sobre el pómulo, simplemente aportas color, pero no modificas (aparentemente) las facciones. Para alargar una cara muy ovalada tienes que aplicar el colorete desde el centro de la mejilla hacia el exterior y hacia arriba (casi hasta la sien). Después, matiza con polvos sueltos.
Redondear.
Para conseguir el efecto contrario, debes aplicarte el producto desde los pómulos hacia las orejas, en horizontal, difuminando según te acercas al nacimiento del pelo. Así la cara parecerá más ancha.




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