Texturas de verano

Ojos y cuerpo

Crema, gel, mousse, gloss, polvos... Te ayudamos a escoger el formato perfecto para tus cosméticos de vacaciones. Si eliges bien, el resultado será perfecto

Texto: Sonia Fornieles

OJOS. Crema, stick y polvos satinados
Según Eva Escolano, “es la parte más complicada de maquillar por la cantidad de pliegues que hay en el párpado, así que la textura es muy importante”. Si la sombra en crema es muy untuosa, corremos el riesgo de que se ‘cuele’ entre las arruguitas y, si con el paso de las horas el color se va difuminando, puede quedarse ahí y marcar aún más esos pliegues. Por eso hay que elegir colores no muy intensos y texturas muy ligeras (en crema o polvo). También puedes optar por maquillar sólo el contorno del ojo y usar la sombra a modo de eye liner; con un pincel fino te saldrá muy bien, y así evitas riesgos. Las sombras en barra también van muy bien para este fin. Si eliges un producto en polvo compacto, se puede cuartear cuando la piel se humedezca por el sudor: evítalos en la medida de lo posible. Lo mejor son las sombras ‘trituradas’ (no lo hagas tú, ya vienen así), que se aplican como si fuese colorete, sin precisar, sólo para dar un toque de color al ojo. Este verano se llevan los tonos satinados, con un poco de brillo, sobre todo en el vértice interior, junto al lagrimal. ¿Los colores que más favorecen? Con la piel bronceada toda la gama de dorados, vainilla, azules y nácar. Para la noche atrévete con un cobrizo brillante justo sobre la línea de las pestañas.

CUERPO. Exfoliantes y lociones ligeras
Es fundamental hidratar la piel durante todo el año, pero sobre todo ahora que está más expuesta a las agresiones externas: el sol la sobrecalienta, el salitre y el cloro la resecan, el aire caliente evapora parte del agua que hay en nuestro organismo... Pero vamos por turnos, para que nuestro cuerpo se beneficie del agua que le aportamos con diferentes cremas hay que prepararla. ¿Cómo? Exfoliándola. “Así la dejamos en óptimas condiciones para que las cremas hidratantes penetren mejor; además, se queda lisa, para que el bronceado resulte más uniforme ,y se suaviza porque eliminamos las células muertas y las impurezas”, explica Ana Álvarez Vieitez, dermatóloga del Hospital Nuestra Señora del Rosario (Madrid, tel: 914 313 829).
“La frecuencia depende del tipo de piel. Lo normal es dos veces por semana, pero si la tienes sensible, una vez cada siete días”, concluye la doctora. La textura de las cremas exfoliantes va en gustos: las hay con partículas de arrastre de gran tamaño (prácticamente rascan la piel), como hueso de melocotón triturado, pepitas de uva... y otras que apenas se notan, pero que también cumplen su función renovadora: arena liofilizada, ácidos frutales suaves... A la hora de elegir la textura de la crema hidratante es preferible la de aquellas poco grasas que se absorben rápido. Es muy desagradable, en verano, la sensación de piel grasienta tras hidratarla. “Es mejor aplicarla con la piel ligeramente húmeda, tras una ducha con agua templada”, cuenta el dermatólogo Agustín Viera, miembro de la AEDV (Academia Española de Dermatología y Veneorología).

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