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Apuesta por una melena romántica, con pequeños adornos que resalten el color de tu pelo. Te contamos todos los trucos para acertar y lucir espléndida este verano.
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¡Quiero ese color! Pero ¿me queda bien?
Lo más importante para llevar bien un tono de cabello, sea rubio, castaño o pelirrojo, es la actitud. Cada color tiene la suya y hay que sentirla”. Así de rotundo se muestra Sergio Pizarro, director de Color de Aveda Madrid Lifestyle Salon & Spa (www.aveda.es Tel: 914 322 246). Así que, para acertar, el experto siempre estudia a la persona que se lo va a hacer. “Sus gustos y necesidades, intentar ver a través de sus ojos, ya que cada uno tiene una percepción del color”.
Es importante saber cuál es el pigmento natural del cabello y ser realistas: un pelo negro no se puede volver platino. Habría que decolorarlo mucho y sufriría. Tampoco quedan igual unos reflejos caoba en una melena castaña (tirarían a granate) que en una rubia (serían más anaranjados). “Esto hay que dejarlo claro”. En cualquier caso, el color de la piel es lo más importante a la hora de decidir el tono que queremos darle a la melena. Según Pizarro, “el rubio sienta mejor a las pieles blanquitas, rosadas. Si es más azulona, habría que decantarse por un castaño claro”. Las tonalidades marrones normalmente sientan bien a todo el mundo. Aunque las pieles más cetrinas se ven mejor con castaño oscuro y las más bronceadas con reflejos dorados, es decir, “un resultado más parecido al caramelo”. Los tintes monocromos no se llevan: “Lo que buscamos es movimiento, y esto se consigue mezclando diferentes intensidades de color dentro de una misma gama”, explica Sergio.
Los rojizos, por su parte, “son los colores que más necesitan un estudio personalizado. Para ser pelirroja es primordial tener un tono de piel claro –beige, no rosa–, y evitarlo si tienes una piel oscura. El color de ojos es también muy importante: los azules y los verdes son los más recomendados. Para aquellas personas que quieren ser pelirrojas desesperadamente y no tienen el tono de piel adecuado, hay que recomendarles un tinte más oscuro, como el cobrizo, y que jueguen con el maquillaje para aclarar la piel”, concluye Pizarro.
Pero ¿qué se puede hacer si no hemos acertado con el color? “Oscurecer es más fácil que aclarar, así que recomiendo que hagamos una apuesta por el color más claro, ya que siempre estamos a tiempo de darle intensidad”.
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Color perfecto
Carizzia, tono 5.24 (4 €), de Lanofil.
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Sun Care Protective Hair Veil, protector solar (19 €), de Aveda.
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Full Shimmer, champú extra brillo (34 €), de Shu Uemura.
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Color Sensation, tono 6.35 (4 €), de Garnier.
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Color Protection, mascarilla (7 €), de Llongueras.
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Encuentra el corte que mejor te queda
Pocas son las personas que consiguen encontrar el corte de pelo perfecto. El tema se complica si además lo quieren adaptar a las últimas tendencias para que no parezca ‘antiguo’. En el extremo opuesto están quienes constantemente tratan de dar nuevos aires a su cabello, con resultados no siempre tan idóneos como cabría esperar.
Para acertar cuando llega el momento de enfrentarse a la tijera, hay que tener en cuenta la forma de la cara. Si es redonda, funcionan de maravilla “los cortes intermedios”, pero si te gustan más los largos o muy cortos, “deben ser muy estudiados”, explica Jordi Martínez Fenoll, peluquero de Dessange Madrid (Tel: 915 776 722). La clave está en “acentuar el volumen en la parte superior y mantener el peso en los laterales. ¿Flequillo? Sí,pero a medida”.
Los rostros cuadrados permiten cualquier longitud excepto el “bob a la nuca”, recomienda Jordi, ya que acentuará más esa forma. “Hay que jugar con los flequillos laterales y las capas hacia la mandíbula. Las ondas también relajan los ángulos que caracterizan este tipo de óvalo. Cualquier peinado que mantenga estas premisas puede funcionar”. En el caso de los rostros alargados, “la teoría dice que hay que evitar el pelo largo y el volumen en la parte superior, pero, en la práctica”, según Jordi, “trabajando bien el flequillo, es un tipo de cara que admite cualquier estilo”. Eso sí, es importante que “si tienes la cara alargada, evites los peinados muy lisos, ya que estiran más las facciones”.
La nuca es el elemento clave que hay que tener en cuenta si la forma de la cara es más estrecha en la sien que en la mandíbula. “Si el rostro es triangular, el corte debe mantener el cabello en la nuca, aportando cuerpo mediante capas ligeras”. Y, en cuanto al peinado, lo más recomendable, según el experto de Dessange, es “jugar con los volúmenes despuntados o las ondas, pero que caigan siempre hacia delante para disimular el mentón”.
Un buen corte también sirve para disimular ciertas imperfecciones. Jordi nos da varios trucos: “Los cortes de nuca depurada, siempre con una uve ligera, alargan un cuello corto. Una cola alta también”. Si la frente es pequeña “hay que olvidarse del flequillo, que, por el contrario, va bien a rostros con nariz rotunda”.
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Acabado diez
Masque à l’Orchidée, mascarilla reparadora (29 €), de Leonor Greyl.
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Acondicionador reparador (20 €), de Moroccanoil.
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Original Champú (6 €), de Aussie.
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Shape Molding Spray (18 €), de La Biosthetique.
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Texture Refine, puntas perfectas (19 €), de Sasoon.
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Consigue la textura perfecta
Tres son los grandes problemas que afean el aspecto de cualquier cabello, por muy bien elegido que esté su corte: las puntas abiertas, el encrespamiento y la falta de brillo. Entre los errores más frecuentes que cometemos, y que pueden dar pie a que aparezcan, están “el abuso de tintes y de tratamientos agresivos, como los alisados, los rizados o las decoloraciones. También afecta utilizar con frecuencia fuentes de calor como secadores y planchas, y exponerlo de forma prolongada al sol sin una buena protección”, afirman Sonia Ferrero y la doctora Marisa Rubio, directora y médico, respectivamente, de Corporación Capilar (Tel: 902 252 253).
Resolver los problemas, sin tener que recurrir a medidas extremas, como un corte de pelo radical, es posible, siempre y cuando se ponga en marcha un buen plan de cuidados que se adapte totalmente a las necesidades del cabello. Para evitar que las puntas se abran, las expertas aconsejan “prescindir de cualquier tipo de sustancia o técnica de peinado que dañe la cutícula del cabello”. Por eso hay que tener mucho cuidado con los tratamientos con productos químicos, como alisados, decoloraciones, o permanentes. También hay que seguir una norma fundamental a la hora de planchar el pelo en casa: hacerlo siempre cuando el cabello esté completamente seco y aplicar un protector térmico. Si ya han aparecido las puntas abiertas, puedes recurrir a tratamientos reconstructores que las sellen. En todo caso, es conveniente un corte que elimine las partes estropeadas cada dos o tres meses, sobre todo después del verano.
En el encrespamiento intervienen factores hereditarios y ambientales, pero también tiene que ver el empleo de productos que hacen que el pelo se seque o se rompa (planchas, difusores...). Es imprescindible tener siempre a mano un cepillo antifrizz y tratamientos específicos para controlar el encrespado, como sérums o aceites... Para potenciar los efectos del aceite, lo mejor es aplicarlo por la noche y aclarar el cabello a la mañana siguiente.
La regla de oro ante la falta de brillo, en opinión de las expertas, es “aplicar, una vez por semana, un producto exfoliante específico para el cuero cabelludo, porque igual que en el resto de la piel, hay células muertas que obstruyen y asfixian el folículo piloso”.
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Melena bajo control
Cepillo térmico de cerámica (14 €), de Juliá.
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Total Repair Intensive Sealed Ends, sellador de puntas (17 €), de Montibel•lo.
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Jalea real (64 €), de Corporación Capilar.
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Kit alisado fácil (10 €), de Garnier.
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Frizz Ease Ends, acondicionador (9 €), de John Frieda.