Strobing, el arte de iluminar el rostro

Complementario del contouring es el strobing, que consiste en dar toques de luz en puntos estratégicos de la cara para reforzar tus puntos fuertes.

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Aunque no es necesario que ambas técnicas vayan siempre juntas, es recomendable que iluminemos el rostro siempre que nos maquillemos. El resultado es completamente diferente. Gato nos explica dónde hay que aplicarlos exactamente.  

Dos puntos en la zona del lagrimal. "Abrirán tu mirada y almendrarán tus ojos", dice. 

Bajo el hueso de la ceja. "Toca por donde va el hueso y aplica iluminador lo más cerca del arco que puedas. Queda bien con cualquier color de sombra que apliques posteriormente", aclara el maquillador. 

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Usa corrector de ojeras solo si lo necesitas. "Si no tienes ojeras, no te pongas corrector. Es mucho mejor utilizar un iluminador para dar luz a esa zona bajo el ojo. El resultado será que tu mirada parecerá más viva". 

Resalta el arco de Cupido. "Traza con iluminador el recorrido natural del labio superior, el llamado arco de Cupido, para iluminarlo. Parecerá que tienes el labio mucho más voluminoso", aconseja Gato. 

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Finaliza con colorete. Es el paso final para un rostro trabajado y con aspecto sano, tras el contouring y el strobing, "pero hazlo con cuidado. Si pones mucho colorete puedes anular el trabajo anterior. Simplemente se trata de darle un aspecto más rosado y fresco al conjunto del rostro", finaliza el experto.

Labios y ojos con color. Barra Color Sensational Creamy Mattes (6 €), y paleta de sombras The Blushed Nudes (13 €), ambas de Maybelline.

De: All About You