Los orígenes más sorprendentes de los cosméticos

​¿Sabías que el inventor del maquillaje obtuvo por ello un Oscar de Holywood y también ideó las pestañas postizas y el 'gloss'? ¿O que la primera máscara de pestañas la creó un farmacéutico que quiso ayudar a su hermana en la conquista de su primer amor? Detrás de los productos que nos embellecen hay curiosas historias para recordar.

Lo más popular

Chicago, 1913. Una joven llamada Mabel Williams se enamora de un vecino, Chet Hewes, y para llamar su atención tiñe sus pestañas con el hollín de una lámpara de aceite. Estuvo a punto de sufrir importantes lesiones. Su hermano menor, Thomas, era farmacéutico y decidió ayudarla a capturar el corazón del hombre que amaba sin poner en riesgo su salud. Inventó un oscurecedor de pestañas mezclando vaselina y polvo de carbón. Sin saberlo, estaba fabricando la primera máscara de pestañas. Mabel y Chet se casaron y, en 1915, Thomas Williams fundó su empresa de cosméticos. La llamó Maybelline, nombre que se deriva del de su hermana: Mabel + vaselina = Maybell. Animado por el éxito, en los años veinte lanzó al mercado el primer eyeliner y la sombra de ojos.

Publicidad

Un alisador por amor

En el siglo XIX un médico inglés, cansado de provocar quemaduras a su mujer al alisarle el pelo con los hierros de una plancha tradicional, juntó dos resistencias que dieron origen a la primera plancha de cabello. Los datos documentados, sin embargo, adjudican el invento a Erica Feldman, en 1872. La joven cogió dos hierros candentes y se los colocó en la cabeza para darle forma al cabello. No sabemos cual fue el resultado, pero su nombre ha pasado a la historia.

Lo más popular

Finalmente, sería en 1912 cuando Jennifer Bell Schofield creó el primer alisador que consistía en dos placas de metal que descansaban entre una bisagra, un diseño que se sigue empleando con los lógicos cambios de la evolución industrial.

El enfado de Brigitte Bardot

Y un 'amor', que terminó en los tribunales, dio origen al primer rizador de pelo. Nació en los sesenta, por obra de Monsieur Lelièvre, un famoso peluquero parisino que tenía su salón cerca de la Torre Eiffel. Con sus propias manos fabricó el primer aparato eléctrico para hacer rizos, y junto con un socio lo bautizaron como BB, inspirándose en los rizos de la musa del momento, su adorada Brigitte Bardot. Pero la relación se volvió tempestuosa cuando la actriz los demandó, por lo que la marca pasó a llamarse BaByliss.

Rita Hayworth fue pionera como imagen de una firma cosmética. Brigitte Bardot inspiró el primer rizador de pelo

La primera colonia fue un regalo de bodas y nació por casualidad en 1792. Lo recibió Wilhelm Muelhens, el hijo del regidor de la ciudad de Colonia (Alemania), al contraer matrimonio, y se trataba de una muestra del agua mirabilis (milagrosa) que fabricaban los monjes de un convento de los alrededores. Entusiasmado, decidió emprender su fabricación en un pequeño edificio de la localidad y la bautizó como Kölnisch Wasser ('agua de Colonia'). Dos años después, durante la ocupación francesa, el general Daurier decretó que todos los inmuebles debían ir numerados consecutivamente. Al de Muelhens se le adjudicó el 4711, y serían concretamente los soldados de Napoleón los que la bautizaron como Agua de colonia 4711, nombre con el que hoy se la sigue conociendo.

Casi un siglo después, y concretamente en París, se daban los primeros pasos para el nacimiento del tinte del pelo. Surgió del por entonces mermado gremio de fabricantes de pelucas, conocidos como "artistas del cabello", que se encontraban en plena crisis al dejar de estar de moda los postizos. Buscaban algo para cubrir las canas, que ahora quedaban en evidencia.

Así, en 1860, lanzaron los primeros tintes capilares, que provocaron importantes reacciones alérgicas en las pieles más sensibles. El escándalo hizo que el Consejo de Sanidad francés prohibiera su uso. Tendría que pasar casi medio siglo para que un joven estudiante de química de París, Eugène Schueller, que terminó fundando el gran imperio cosmético L'Orèal, creara L'Auréale: fue el primer tinte seguro, y en su fabricación empleó sales minerales. Años después, en 1952, la firma lanzó Rege Color, el primer tinte para uso doméstico.

1. Máscara con cepillo, en el primer formato, 1940. 2. Base en barra Pan Stick para retoques, 1947. 3. Máscara Wand, la primera con varilla y cuenco, 1958. 4. Brillo de labios Lip Pomada, ya resistente al agua, de Max factor, 1929.
Publicidad

Barra de labios Milady

Larga también es la historia desde los primeros productos para teñir los labios hasta el nacimiento de la barra de labios tal y como hoy la conocemos, que vino con la Segunda Guerra Mundial. Fue obra de Hazel Bishop, una química neoyorquina que creó en 1940 el primer labial de larga duración. Lo denominó Sin mancha, porque no dejaba rastro al besar, un auténtico problema en la época, ya que los trajes de los marineros eran de un blanco impoluto. En España fue la empresa Puig la que fabricó el primer lápiz para labios, que bautizó con el nombre de Milady, en 1922. Pero la historia del rouge comienza con la mismísima Cleopatra, que utilizaba cochinillas para pintarse los labios. Y en el siglo XVI, la reina Isabel I de Inglaterra empleaba una mezcla de cera de abejas y azufre de mercurio rojo para embellecerlos.

Lo más popular

Los experimentos para perfeccionarla tuvieron que cesar cuando en 1770 el Parlamento británico promulgó una ley que decía que una mujer que llevase color en los labios podía ser juzgada por brujería. Hoy en día es el cosmético más consumido: se estima que cada segundo se venden cientos de barras de labios en todo el mundo y que una mujer media de un país avanzado gasta entre kilo y medio y tres kilos de carmín a lo largo de toda su vida.

El peluquero del zar

Un nombre que no puede faltar en la historia de la cosmética es el de Maximilian Factorowitz, un emigrante ruso que cuando llegó a EE.UU. cambió su nombre por el de Max Factor, y que terminó convirtiéndose en el auténtico padre del maquillaje moderno. Max salió de Rusia porque por su trabajo como maquillador y fabricante de pelucas en la corte del zar Nicolás II tenía prohibido casarse, y él quería formar una familia. En 1904 llegó a Nueva York y más tarde se instaló en Los Ángeles. Cuando vio una película por primera vez, en 1914, quedó horrorizado con la pintura del rostro de los actores, y creó el primer maquillaje Flexible Grasepaint, para dar naturalidad a las caras. Más tarde completó la línea de su marca con sombras de ojos y el primer lipgloss, al que llamó Lip Pomade.

Max Factor acuñó el término make up y terminó ganando un Oscar de Hollywood. Fue también el inventor de las pestañas postizas, en 1919: se las puso a la actriz Phyllis Haver, y no había diva que no lo buscara. En 1925 creó otro hito, el maquillaje waterproof para la película Mare Nostrum, y años después Esther Williams no podía vivir sin él. Son muchas las curiosidades que esconde la firma, como que en 1925 recibió un pedido urgente para suministrar 600 litros de maquillaje color oliva ligero para teñir el rostro de los extras de la película Ben Hur. O que en 1939 construyó una maquina de besar para poner a prueba la resistencia de un lápiz de labios. Y durante la Segunda Guerra Mundial desarrolló tonos de maquillaje de camuflaje para el cuerpo de Marines de EE.UU.

Cremas, por casualidad

La primera de la que se tiene referencia la inventó Galeno en el año 157 en los ratos libres de su trabajo como médico de la escuela de gladiadores de Pérgamo. En uno de sus experimentos, descubrió que el aceite vegetal, mezclado con agua y cera de abejas, era refrescante y daba elasticidad a la piel. En los siglos siguientes surgieron ungüentos, pomadas... pero la primera emulsión estable juntando agua y aceite fue inventada en 1911 por el farmacéutico Oscar Troplowitz, el químico Isaac Lifschütz y el dermatólogo Paul Gerson. Es la Nivea de caja azul.

La lata de Nivea era amarilla en sus orígenes

Ya en la década de los sesenta, el físico de la NASA Max Huber sufrió graves quemaduras al estallarle un experimento en la cara y, como los remedios existentes no le curaban, en el garaje de su casa montó un laboratorio para experimentar. Tardó más de doce años, pero nacieron las cremas de tratamiento con propiedades regenerativas, antioxidantes, antimicrobianas y antiinflamatorias. No llegó a comercializarlas pero fueron la base de los futuros tratamientos.

Al primer protector solar se le atribuyen dos padres. Uno es el doctor Greiter, que se quemó escalando la montaña Piz Buin y terminó fundando esta firma en los cuarenta. El otro, un aviador y farmacéutico americano que fabricó un producto derivado del petróleo para que no se quemaran los soldados destinados en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. La fórmula la compró Coppertone y su anuncio de la niña con el perrito dio la vuelta al mundo.

Para el anuncio de Coppertone en 1950, la ilustradora Joyce Ballantyne se inspiró en su propia hija de tres años, Cheri.

El primer 'contouring'

Max Factor no solo acuñó el término make up, que hoy se sigue usando, e inventó la base de maquillajes y el 'gloss', sino que ideó un sistema de calibrado facial para estudiar las dimensiones de los rostros y así embellecerlos con polvos de distinto color, lo que hoy hace el contouring.