Eva Herzigova: "Me gusta probar cosas nuevas para sentirme viva"

​A sus 43 años, la modelo checa es ejemplo de cómo mantenerse en la cúspide de la profesión sin perder la esencia. Y nos da un consejo: no perseguir el pasado, sino modificar el estilo y la mentalidad para disfrutar de la madurez.

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Eva Herzigova bien podría ser una de las propietarias de los derechos de autor del término top model, que se acuñó cuando la fama de una inolvidable generación de maniquíes, entre las que también estaban Claudia Schiffer, Linda Evangelista o Naomi Campbell, saltó de las pasarelas a la calle. Más que modelos eran auténticas estrellas y su éxito solo comparable al de los ídolos del rock.

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Nacida en Litvinov, República Checa, se dio a conocer a los 16 años en una campaña de Guess en la que aparecía tan rubia y sensual que le valió el apodo de la Marilyn de los noventa. Pero fueron sus curvas las que la lanzaron al estrellato al mirarnos desde las vallas publicitarias vistiendo únicamente el sujetador más famoso de la historia, el Wonderbra. Después llegaría la portada de la revista Sports Ilustrated, colaboraciones con diseñadores como Galliano, Versace o Armani, su debut en el cine y otros trabajos que han abultado su currículum. Actualmente, es imagen del tratamiento Capture Total de Dior, y en 2017 volverá a posar para el calendario Pirelli. Todo un hito para una mujer de 43 años, madre de tres hijos (de 6, 3 y un año) y con una existencia plena, intensa y feliz, como ella misma asegura. El secreto para tan exitosa combinación entre vida personal y profesional es la perfecta comunión que mantiene con su marido, el empresario Gregorio Marisa. Él fue una balsa de aceite después de un primer matrimonio fracasado con el batería de Bon Jovi, Tico Torres, con quien estuvo casada dos años.

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¿Qué queda de aquella niña que se crió en un país comunista en la década de los setenta?

La disciplina y el esfuerzo, valores con los que crecí. Nuestros objetivos eran el estudio, el deporte, el trabajo y la ayuda a los otros: la moda o la estética no formaban parte de nuestra cultura. Nunca tuve un póster encima de mi cama, una estrella a la que quisiera parecerme. Todos comprábamos en la misma tienda y vestíamos idénticos, pero yo quería ser diferente, así que me compraba una revista alemana de patronaje, el Burda, y me cosía mis propios vestidos. Me descubrieron por casualidad, y tardé seis meses en conseguir el permiso del Gobierno para irme a trabajar a París. La caída del muro nos sumió en un consumo desaforado, en un mundo donde todo es globalmente idéntico y en una vida más virtual que real: no quiero que mis hijos vivan así.

¿Cómo educas entonces a tus hijos?

Ellos viajan continuamente y desde muy pequeños hablan tres idiomas y conocen diferentes culturas, justo lo opuesto a lo que yo viví en mi infancia pero yo trato de inculcarles los valores de la disciplina y el esfuerzo, que son tan necesarios, sobre todo en la adolescencia, cuando uno ha de encontrar su lugar en el mundo.

¿Te preocupa el mundo que heredarán?

Sí. Mi mejor legado sería enseñarles a ser fuertes y responsables, flexibles y compasivos, y creer en sí mismos. Los niños son mi mayor compromiso en la vida: colaboro con varias ONG de apoyo a la infancia y, junto con mi padre, he construido algunos molinos de viento en mi país, la República Checa. Me interesé por el medio ambiente tras el nacimiento de mi primer hijo, y una de las cosas que más me gusta de Dior, la firma de la que soy imagen, es que es respetuosa con el medio ambiente y, por ejemplo, sus tarros son rellenables. Empiezas a preocuparte sobre cómo será el futuro cuando tienes hijos.

Eva y el empresario italiano Gregorio Marisa tienen tres hijos a los que intentan inculcar el valor del esfuerzo que ella misma tuvo en su infancia. Le encanta mimarlos con postres, aunque reconoce no ser muy buena cocinera, y con dibujos que cuelga en Instagram.

¿En qué más te cambió la maternidad?

Desde que soy madre vivo para mis hijos y, en ocasiones, mi marido me recuerda que debo ser un poco más egoísta y pensar más en mi misma. Para que las cosas funcionen, lo planifico todo con antelación y soy muy organizada. Mi vida es como un reloj perfectamente sincronizado y cuando una pieza falla, todo lo demás se descabala. Y si me tienen que echar una mano, recurro a amigos y familiares.

Sois una de las parejas más estables del mundo de la moda. ¿Dónde radica el secreto?

Gregorio y yo nos conocimos el 11 de septiembre de 2001, el día de los atentados de las torres gemelas. Me quedé atrapada en Nueva York y una amiga me dejó su casa de la playa. Ese atardecer, con el sol poniéndose en el mar, lo conocí. Fue el momento más mágico de mi vida, el que siempre me gustaría volver a vivir. Fue precioso: de pronto sentí que no podía respirar, el corazón me latía con una fuerza extraordinaria y sentí que tenía que salir corriendo. Seguir juntos es como un misterio: un montón de cosas especiales, como la forma en que nos conocimos, el hecho de que no podemos vernos todos los días, nuestros hijos… Son tantas y tan pequeñas cosas, tantas y tan pequeñas palabras dichas en los momentos más importantes… Creo que es sobre todo una cuestión de química entre dos personas.

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¿Cuál es tu bien más preciado?

El tiempo, sin lugar a dudas. Tengo una carrera, una familia numerosa y una vida plena, pero el tiempo vuela sin que te des cuenta.

¿Qué piensas de la nueva generación de modelos que son más celebrities que maniquíes?

Creo que se ha abierto una nueva era en la que todo tipo de personas se involucran en el mundo de la moda. Desde el punto de vista estético, no estoy interesada en las jóvenes que tienen éxito en las redes sociales, sino que me inspiran las bellezas atemporales que crean una imagen que se recuerda.

"Empiezas a preocuparte por cómo será el futuro cuando tienes hijos"

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Hablando de redes sociales y siendo modelo, ¿qué consejos darías para salir deslumbrante en una foto?

Sentirse espectacular siempre ayuda, por lo que hay que invertir en el aspecto y el corte de pelo, decidir llevar maquillaje o no, vestirse bien, ponerse un calzado sexy o unas gotas de perfume, que aunque nadie lo huela te hace sentir bien.

¿Traspasar la barrera de los cuarenta te hizo cambiar tu concepto de belleza?

Cada edad te aporta cosas distintas y te permite lograr objetivos diferentes. Con 20 años estás en tu esplendor, pero con el paso del tiempo emerge otro tipo de luz. La seducción se convierte en un encanto más sutil, en una mezcla de detalles atractivos. Se adquiere esencia y se despierta algo más sostenible que ser eternamente joven.

¿Qué consejo darías a las mujeres que también los han cumplido y no se sienten felices?

Que dejen de compararse consigo mismas cuando tenían 20 años, y no traten de parecer más jóvenes. Es absurdo. No se debe perseguir el pasado. Hay que trabajar para modificar el estilo y la mentalidad y sentirse así de nuevo en la plenitud.

Una mujer es siempre bella cuando…

Ama y es amada. Una vida feliz te hace resplandecer.

¿Tienes tiempo para relajarte?

Lo busco. Me gusta ir al cine o disfrutar de un baño turco. Me encantan las sesiones de manicura y pedicura. Y también me relaja cocinar, porque me gusta meterme entre fogones. Me encanta los libros de cocina y ensayar recetas. Nunca he sido una buena cocinera, pero me gusta cocinar para mis hijos y mi marido, porque entiendo que la comida va más allá de algo que se pone en un plato.

Y comer, ¿te gusta?

Me gusta que hay muchos alimentos en poca cantidad, como las tapas, en lugar de un solo plato. La cocina italiana y la japonesa son mis preferidas, cocinas sencillas y auténticas.

¿Cómo te mantienes en forma?

Acabo de empezar a practicar barrecore, que es una mezcla de ejercicios en barra, movimientos de ballet y entrenamiento de alta intensidad en cortos intervalos de tiempo.

¿Cuál es la regla beauty que nadie debería saltarse?

La limpieza es, sin duda, el paso más importante de todos. Yo me lavo la cara cada mañana con agua muy fría y los ojos abiertos, siguiendo el ejemplo de mi madre. Y todo el mundo destaca el blanco de mis ojos.

Los tratamientos de belleza ayudan pero, realmente, ¿qué es lo que a ti te hace sentirte joven?

Probar cosas nuevas, aprender… En definitiva, seguir sintiéndome viva.

Estás en una de las noches más importantes de tu vida y solo tienes 30 minutos para arreglarte…

Me pondría un poco de delineador difuminado en los ojos, me peinare todo el cabello hacia atrás y me subiría a unos tacones altos.

¿Qué esperas de un buen tratamiento de rostro?

Lo que más me importa es la textura y la eficacia. Naturalmente, también espero buenos resultados, pero es fundamental que el tratamiento que emplees te resulte agradable.

¿Algún consejo para tratar la piel y aparecer radiante después de un día interminable?

Una mascarilla para el contorno de ojos supone un cambio espectacular.