¿Qué está pasando con la vitamina D?

​A menudo oímos en nuestro entorno que alguien tiene déficit de este nutriente esencial. Y entonces nos preguntamos: si el sol es la principal fuente de vitamina D y el nuestro es un país tan soleado, ¿cómo se explica esta carencia? La dermatóloga responde nuestras dudas.

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¿Por qué es tan necesaria?

"El principal efecto de la vitamina D sobre el organismo es el que se conoce de toda la vida: ayudar al correcto crecimiento y desarrollo óseo en los niños y evitar la osteoporosis en los adultos. A partir de los 50 años existe un mayor riesgo de tener falta de este nutriente esencial, porque con el proceso de envejecimiento se va perdiendo la capacidad de síntesis y su correcto funcionamiento. Aun así, ese no es el único beneficio, porque también tiene la capacidad de reforzar el sistema inmunológico frente a enfermedades como la artritis reumatoide, el lupus, la esclerosis múltiple, la diabetes y algunos tipos de cáncer".

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¿Hay más déficit ahora que antes?

"No es exactamente así, yo al menos no lo creo. Es verdad que ahora oímos hablar mucho del tema, pero porque se mide de forma indiscriminada. A no ser que haya unos síntomas, como dolores musculares inexplicables o que el paciente se haga una radiografía y se vea cierto grado de osteopenia, los estudios generales de población no tienen sentido. El otro problema que veo es que los profesionales no nos ponemos de acuerdo con los niveles que se consideran normales, y por eso en determinadas sociedades consideramos déficit lo que en otras parece razonable".

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¿Hay que tomar el sol sin protección?

"Esta vitamina se encuentra básicamente en el sol, y en su radiación ultravioleta, que es la que penetra en la piel. Con quince minutos diarios al sol es suficiente, y un tiempo que jamás te va a provocar una quemadura. Eso sí, es fundamental no aplicarse ningún tipo de protector solar, durante ese ratito para que haga su efecto y que el sol te dé en el rostro, cuello, brazos (una manga corta es suficiente) y en parte de las piernas, porque necesitas un mínimo de superficie para sintetizar bien la vitamina D. Con tres o cuatro veces a la semana en primavera y verano, y siete en invierno (teniendo en cuenta que vamos más tapados y hay que aumentar el tiempo de exposición) es suficiente. Lo ideal es tomar ese poquito de sol entre las 10 y las 17 horas. Además, podemos complementarlo con la dieta, en especial con pescado azul como salmón, caballa y sardinas, y con otros alimentos como el tomate o los lácteos suplementados. Los complementos alimenticios a base de vitamina D deben ir con prescripción médica".

¿Dónde está el equilibrio?

"Ese es el caballo de batalla de los dermatólogos. Los españoles, en verano abusamos del sol, y en invierno adolecemos de sus efectos beneficiosos, y deberíamos intentar encontrar un equilibrio. Primero, utilizando la cantidad correcta de fotoprotector en verano, que es mucho menos de la aconsejable (dos miligramos por centímetro cuadrado) y, después, tomando un poquito más el sol dando paseos en invierno, aunque haga frío".

¿Tenemos menos las mujeres que los hombres?

"No existe una diferencia constatada científica ni estadísticamente. Lo que sí hay es un factor determinante en cualquier caso, y tiene que ver con la obesidad. La vitamina D es un nutriente diposoluble, lo que significa que se almacena en la grasa. Las personas obesas la 'secuestran' en sus depósitos grasos y por eso no llega a su destino final, que son los huesos. Una vez que nosotros sintetizamos esta vitamina a través de la piel o la ingerimos con la dieta, pasa a la sangre y con ella a dos órganos, el riñón y el hígado, que la transforma en una especie de hormona activa. Si estos órganos no están al 100%, puede haber carencia".

Las pieles morenas, ¿la sintetizan igual que las claras?

"Rotundamente no. La pigmentación funciona como una especie de barrera a la hora de sintetizar las radiaciones ultravioletas del sol y convertirlas en vitamina D. Las personas con la piel más oscura necesitan hasta diez veces más tiempo de exposición solar para producir la misma cantidad de esta vitamina que las que tienen la piel blanca. Por eso hay razas como la negra que tienen más carencia de vitamina D, porque la melanina actúa como filtro solar natural".

¿Hay riesgo por exceso?

"Cuando el aporte se produce a través de las radiaciones ultravioletas del sol no, porque la piel es un órgano inteligente y sabe dónde está su límite: nunca va a admitir más de lo que necesita. Cuando el organismo llega a esa cantidad tope de vitamina D, no sintetiza más, no la absorbe. Sin embargo, si la dosis extra llega a través de los suplementos de farmacia, y los tomamos sin un control facultativo, puede que se produzcan depósitos de calcio en el riñón o placas de ateroma en las arterias. Con la alimentación esto no sucede, porque las cantidades de vitamina D de los alimentos son mucho más pequeñas".

¿Cuándo debo sospechar?

"En un niño es fácil de detectar porque la consecuencia más visible es el raquitismo. En lo que se refiere a los adultos, es más inespecífico. Podemos notar cierta debilidad, así como dolores musculares inexplicables. También conviene tener en cuenta que hay medicamentos para enfermedades crónicas, como los corticoides, que provocan una bajada de este nutriente".

La intensidad del sol, ¿influye?

"Para que la vitamina D cumpla su función correctamente y esos quince minutos diarios que establece la Academia Española de Dermatología (AEDV) sean productivos, es necesario que nos expongamos en un día soleado, porque los rayos que favorecen la síntesis son los ultravioleta B, y se frenan cuando hay nubosidad. Este dato hay que tenerlo en cuenta a la hora de calcular el tiempo necesario de exposición, porque si hay nubes no estaremos absorbiendo la misma cantidad para nuestra salud ósea".

¿Cómo me recupero?

"Cuando los índices de esta vitamina están por debajo de lo aconsejable, el médico estudia cuál es el suplemento más adecuado, y la posibilidad de mezclarlos entre sí. Nosotros, cuando tenemos un caso así, con una determinación baja, prescribimos el tratamiento y no hacemos otra medición hasta seis meses después, porque hay que dejar que la vitamina se estabilice y se consolide en el organismo. Hay solución, sí, pero 
no es inmediata".

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