Guapa a los 30. María de León: "Nunca perdono la limpieza facial, aunque llegue muy cansada"

La influencer experta en viajes y estilo de vida nos cuenta cómo se cuida y de qué manera afecta su frenético ritmo de vida a la calidad de su piel. Disciplinada y muy natural, aconseja sobre todo la protección solar.

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A sus 37 años, derrocha una vitalidad envidiable. Acaba de llegar de Los Ángeles, está a punto de viajar a Marrakech y tiene mil planes en la agenda, esa misma que llena con las experiencias que trae de todos los países que visita y que después cuenta a sus miles de seguidores. María de León, que años atrás trabajó como modelo y ahora se dedica a las relaciones públicas y al desarrollo de contenidos de lifestyle, confiesa que tiene que ser especialmente disciplinada en sus cuidados de la piel, porque si no la tendría muy estropeada: "Lo que más la fatiga son los viajes y los cambios de temperatura. Además, y aunque yo tengo una piel bastante agradecida, también es sensible a veces, y con mucha tendencia a tener manchas. Por eso, y porque hay que prevenir el envejecimiento prematuro, llevo a rajatabla la protección solar diaria".

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Cremas desde los 18 años

Como siempre se ha dedicado al mundo de la imagen, desde muy jovencita se familiarizó con las cremas: "Empecé a usarlas con 18 años, y siempre he sido muy organizada. Me he tomado en serio la rutina diaria de cuidar la piel. Recuerdo que la lata azul de Nivea era lo más: la usaba para todo".

Como tiene interiorizado desde entonces que hay que cuidarse, María no se salta ningún paso del protocolo 'oficial': "La crema antibolsas para el contorno de ojos es un imprescindible, la hidratante y la protección solar, y las fórmulas con retinol para la noche, esas que no falten porque al levantarme noto que mi piel ha recobrado la luz, está jugosa, como rejuvenecida. Y aunque apenas me maquillo, siempre limpio la piel con un producto de Clarins que se utiliza en la ducha, porque la polución hace estragos. Nunca perdono la limpieza facial aunque llegue muy cansada a casa".

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La esteticista Carmen Navarro nos cuenta qué sucede en la piel de una mujer a partir de los treinta años: "El ritmo de vida en esta franja de edad comienza a hacerse vertiginoso. Al estrés del trabajo se añaden los niños y las reuniones sociales. Los signos de fatiga hacen acto de presencia y la piel pierde elasticidad, que no recupera como a los veinte. Devolver la luminosidad se convierte en prioridad". Para reforzar la barrera protectora, y siempre que su trabajo se lo permite, aproximadamente cada mes y medio o dos meses María acude al centro de Carmen Navarro a hacerse una limpieza, "y todo lo que ella quiera hacerme. Confío al cien por cien en su profesionalidad. Me dejo llevar...".

María ha hecho suya la premisa de que "si algo funciona, no lo cambies", y se mantiene fiel a lo que sabe que le funciona: "Una vez me pasó que, como tenía acceso a muchos productos que iban sacando las marcas, los probaba todos y mi piel de repente protestó: me salieron granitos y se me estropeó un montón. Hay que seguir un orden, con sentido común, y dejarse asesorar, atender al tipo de piel de cada una y a sus necesidades. No vale todo".

Adicta al yoga y al spinning

La sevillana se cuida, y mucho. No le gusta trasnochar, no bebe (solo cerveza sin alcohol y alguna vez porque "es buena para el pelo"), no fuma... porque sabe que llevar una vida y unos hábitos desordenados estropea la calidad de la piel y apaga su tono: "Yo apenas salgo, siempre he sido muy tranquila en ese aspecto. Y hago yoga y spinning, para mí la combinación perfecta porque mientras que el primero relaja los músculos y la mente, y me ayuda a estirar las articulaciones (siempre siguiendo las indicaciones de mi entrenadora), el segundo es cardio a tope, me hace sudar. Los fines de semana no me faltan mi partido de pádel y la bici: soy adicta. Cuando me voy por ahí, a otro país, para escribir mis contenidos de viajes, lo primero que hago es alquilarme una bici y recorrer las ciudades con ella. Ya, si encima puedo ir en bici al campo, es lo más".

"Para evitar la retención de líquidos de las piernas me viene muy bien la presoterapia"

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Nos ha quedado claro que María de León es consciente de que a partir de los treinta hay que reforzar los cuidados, pero no ha podido negarnos que la genética es la genética: "Tengo una forma corporal atlética. Es de familia: tengo las piernas fuertes y somos todos grandes, y si engordamos se nos ve gigantes. A pesar de eso, yo no cuido mi alimentación para no engordar, sino para sentirme bien desde dentro. Intento que sean productos orgánicos, evito los fritos, tomo mucha fruta, avena... La comida que más me curro es el desayuno, y quiero salir de él con energía. Por eso tomo frutos rojos, zumos naturales, tostada de salmón, que es antioxidante, un revuelto de huevo... Las cenas intento que tengan proteínas con verdura. Me encanta la comida japonesa, soy adicta al té verde, y a la leche enriquecida con omega 3". Para controlar la circulación de sus piernas, algo que le preocupa porque retiene muchos líquidos, se regala siempre que puede masajes de drenaje linfático y se apunta a la presoterapia, "una técnica muy agradable que además las aligera y reduce la hinchazón".

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Para darle fuerza y brillo a su cabello, que es finito, confía en una fórmula magistral que le preparan en la farmacia. María apuesta por los productos con aceite de argán ultranutritivo, y reniega de las extensiones: "Me estresan muchísimo. Una vez me las puse y tuve que quitármelas porque no soportaba no poder meter los dedos en el pelo, ni cepillarlo en condiciones. Cuanto más natural, mejor que mejor".

Por su bolso la conocerás

Para subirse al avión, su segunda casa, María de León nunca olvida un bote mini de agua termal para combatir la sequedad del ambiente, su agenda y su rosario. Además, no le falta hidratante Progresiff de Carita, un labial de Lancôme, el gel calmante de rosa de Bulgaria de Carla, body milk nutritivo de Nivea, el champú botánico de Kérastase y las gafas para protegerse del sol. Para entretenerse, un cuaderno de sudokus y, para trabajar, su dispositivo de wifi portátil.

En maquillaje, menos es más

María de León apenas se maquilla, pero cuando tiene que acudir a un evento perfila los ojos, pone máscara de pestañas y rojo en los labios. Para el día a día le basta con un gloss hidratante en tonos cereza de Lancôme. En cuanto al tratamiento, sigue todo un ritual sin saltarse ningún paso.

Carmen Navarro: "A los 30 aparecen las primeras manchas"

¿Cuáles son los pasos imprescindibles que no debemos olvidar en la rutina diaria de las pieles de treinta años?

La higiene facial, siempre; hidratar la piel con cremas antimanchas y la protección solar porque en esta etapa muchas mujeres toman la píldora y se producen cambios hormonales. Por supuesto, sin olvidar los primeros signos de flacidez.

¿Cómo revertimos esa flacidez?

Con ampollas de soja, una magnífica fuente de aminoácidos esenciales que nutren y actúan como un potente activo antienvejecimiento que atenúa las arrugas.

¿Qué aconsejas a tus clientas para combatir todos estos problemas en tu centro?

Hydralift para el rostro, un método que incluye limpieza, peeling, hidratación y rejuvenecimiento. En 28 días la piel se ha regenerado (130 € /sesión). Para mejorar la calidad de la piel del cuerpo, además de vigilar la alimentación, hacer deporte e hidratarla, aconsejo el aparato de masaje LPG para drenar y eliminar retención de líquidos.

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