Guapa a los 50. Silvia Marsó: "No bebo alcohol, ni he fumado nunca, y eso la piel lo agradece"

La actriz catalana reconvertida en empresaria teatral presume de piel por méritos propios, sin grandes 'ayudas'. Su secreto confesable está en eliminar ciertos tóxicos de su dieta.

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No toma alimentos procesados, ni refrescos. Cuando sale de fiesta su bebida favorita es el agua con limón, toma mucha verdura y es fan de las tiendas de comida ecológica. La pasta ni la prueba, jamás ha fumado o bebido alcohol y está segura de que esos hábitos tan saludables se reflejan en la calidad de su piel que, a sus 53 años, es envidiable. Y eso, a pesar de que el ritmo vital de Silvia Marsó es intenso: "Desde agosto, cuando estrenamos, no he parado, todo eso teniendo en cuenta que tardé más de un año en preparar el musical que produzco y protagonizo, una historia apasionante que llegó a mi vida gracias a un libro que me regaló Eloy Azorín: 24 horas en la vida de una mujer, de Stefan Zweig. Un sueño que ya está en marcha y con el que llegaré a Madrid el 13 de diciembre". En su nuevo espectáculo, Silvia canta, baila e interpreta, un sobreesfuerzo que le exige estar muy en forma para darlo todo sobre el escenario: "Las actrices somos muy vulnerables porque tenemos que ponernos en la piel de otra persona, y hacerlo creíble. Para que te hagas una idea, yo voy una vez al mes a psicoterapia para vaciar mis bloqueos. Y el estrés que vivo afecta a mi piel, que es bastante reactiva, sobre todo a los cosméticos con perfume".

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Yoga, tai chí y pilates

Como durante años ha estado inmersa en su gran proyecto, "el más completo" de su carrera según la actriz, ha descuidado el ejercicio, aunque tiene pensado retomarlo con un entrenador personal y recuperando sus clases de yoga, taichí y pilates, "porque es lo que mantiene el eje, lo que te ayuda a sujetar toda la musculatura corporal". Silvia está muy segura de sí misma y atraviesa un gran momento vital. Como ella misma dice, "las mujeres de 50 años de hoy en día estamos estupendas porque tenemos la cultura de cuidarnos. Nuestras madres eran mucho más sedentarias".

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Por lo que respecta a su cutis, tiene un secreto de tocador que nunca le falla: el aceite de almendras. Lo mismo lo utiliza para desmaquillarse tras una función en el teatro que para aliviar la piel estresada durante el día cuando se acuesta: "Sencillo, pero efectivo", confiesa. "Por la mañana he descubierto la crema de ceramidas de Elizabeth Arden y me va genial. Además, lleva incorporada la protección solar, algo que considero imprescindible para evitar que salgan manchas".

Pero aparte de estos cuidados bastante básicos, la verdad, Silvia presume de poca ayuda extra: "No me hago nada especial. No voy a darme masajes habitualmente por falta de tiempo, aunque ya me gustaría. Solo me hago dos limpiezas de cutis al año. Poco más. Nada de inyecciones, de momento, aunque imagino que dentro de poco tendré que empezar a buscar ayuda en la medicina estética. La calidad de mi piel es buena para la edad que tengo, pero las cremas llega un punto en el que no son suficiente".

Ayuda de la medicina estética

Las arrugas, a la actriz, le parecen justas y necesarias: "¿Cómo vas a ser actriz, interpretar papeles de mujeres reales, y no tener expresión en tu rostro? Yo necesito ser creíble, y me gustan mis arrugas. Si te operas mucho llega un momento en que no tienes edad, y eso no me sirve: no quiero ser una careta. A mí nadie me exige ser una sex symbol: nunca he sido un paradigma de belleza. Soy normalita, y así me siento más tranquila. No soy consciente de esa presión".

Pero no todo son parabienes. A Silvia no le gustan nada sus manos: "Parecen las de una anciana, me horrorizan. Como hago pesas, se me notan mucho las venas... ¡Un horror!". Y de su rostro son los labios lo que en otro tiempo le hubiera gustado modificar: "Menos mal que no lo hice, porque ahora vuelven a estar de moda los labios normales. Durante años hemos convivido con la presión de que los labios tenían que ser carnosos, gruesos, y por culpa de esa moda se han hecho muchas salvajadas". La celulitis y la flacidez de los brazos son otro caballo de batalla para ella, pero sin llegar a obsesionarla. Cuando tiene que asistir a una fiesta, de lo primero que echa mano es de las pestañas postizas: "Me encantan, ahora hacen verdaderas virguerías y se ponen y se quitan fácilmente. Para mí han sido todo un descubrimiento, aunque yo siempre me pongo las más discretas".

La piel de Silvia es estupenda, tiene buena genética, pero llama la atención también su melena, "para la que nunca utilizo tintes al uso, sino jena natural para cubrir las canas. Mezclo la jena con limón en casa y me la aplico en la raíz. Ahora estoy un poco preocupada porque se me cae bastante, pero espero que sea por culpa del otoño y nada más. Me gusta mi pelo, la verdad, pero aparte del champú de L'Oréal para cabellos sensibles y un spray para poderlo peinar, con una mascarilla semanal, poco más tiempo le dedico".

El doctor Ramón Vila-Rovira añade algunos consejos generales para las pieles a los cincuenta años: "En esta franja de edad suele aparecer la menopausia, con la consiguiente pérdida de estrógenos y testosterona. Además de dormir bien, procurar llevar una alimentación saludable y evitar el estrés en la medida de lo posible, hay que usar los cosméticos adecuados a diario y ayudarse de la medicina estética para recuperar la vitalidad, haciendo más amable el paso del tiempo. Silvia hace muy bien al no fumar, porque el tabaco es uno de los principales inductores del envejecimiento cutáneo".

Por su bolso la conocerás

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A Silvia le acompañan en sus giras un espejo de Dior, el maquillaje de Chanel, un labial de MAC, la correa de su perrita, un spray refrescante de Rituals para soportar la deshidratación y una fragancia que le recuerde a su personaje. Inmersa en la gira de su nuevo musical, ahora no se desprende del libro en el que está basada la obra que protagoniza, 24 horas en la vida de una mujer, de Stefan Zweig, en busca siempre de nuevos matices.

Una melena envidibale

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Silvia Marsó se siente bien en su piel, que apenas maquilla a diario. Le gusta dibujar la mirada con un eyeliner suave y los labios nude. Su melena es una seña de identidad. Utiliza jena para las canas y se da unas mechas cobre de vez en cuando.

Doctores Millán y Vila-Rovira: "La menopausia deshidrata la piel"

¿Qué les sucede a las pieles cuando traspasan la barrera de los 50 años?

Uno de los grandes problemas es la deshidratación y el adelgazamiento estructural de la piel, por la pérdida de colágeno y ácido hialurónico como consecuencia de la menopausia.

Como rutina para ver resultados es necesario…

Utilizar una buena cosmética, no necesariamente la más cara, que se ajuste al tipo de piel de cada mujer de la forma más específica posible, el uso diario de protección solar, una dieta equilibrada y beber mucha agua.

¿Qué tratamientos profesionales nos aconsejáis?

Una combinación de infiltraciones de ácido hialurónico para hidratar, peelings químicos para la luminosidad y tres sesiones de plasma rico en plaquetas para dar consistencia estructural al cutis. El tratamiento (1000 €) dura tres meses. Y recomendamos el rejuvenecimiento hormonal con cápsulas subcutáneas que en unos meses mejoran la hidratación, la vitalidad y la circulación, además de que regulan el sueño.

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