Más que un relleno

En sus distintas versiones, el ácido hialurónico hidrata en profundidad, difumina cicatrices y reconstruye volúmenes en cuestión de minutos. Analizamos las mil y una caras del material de relleno más polivalente de todos los tiempos.

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Sus múltiples facetas y aplicaciones convierten al ácido hialurónico en el material más versátil del mercado. Según el doctor Rafael Gálvez Ruiz, director médico de Giro Klinic (Girona, Tel: 972 221 928), dependiendo de su estructura molecular, ilumina, hidrata y corrige atrofias musculares. Eso sí, temporalmente. La clave está en emplear la versión y la técnica adecuadas: “Existen dos tipos de ácido hialurónico: los reticulados y los no reticulados.

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Los primeros, de consistencia densa y larga duración (algunos permanecen hasta dos años en el organismo), son ideales para crear volúmenes. Los segundos, más ligeros y efímeros, actúan como una inyección de hidratación y luminosidad”. Pero el buen funcionamiento y los efectos de este ácido también dependen de la técnica de infiltración empleada. Analizamos todas sus posibilidades con ayuda de expertos en la materia.

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1. Proyectar, elevar, potenciar
Es el nuevo lenguaje de la medicina estética. Hoy los expertos no rellenan anatomías: las ‘proyectan’: “El empleo de un ácido hialurónico apropiado en pocas cantidades y con la técnica de infiltración adecuada garantiza los mejores resultados”, asegura la doctora Mª José Barba, cirujana y experta en el arte de crear volúmenes. “En materia de rellenos, los expertos debemos optar por la máxima ‘menos es más’”.

Así, para conseguir un aumento sutil pero evidente en los labios, la doctora aconseja emplear un ácido hialurónico poco reticulado, como Perlane o Restylane Lip, e inyectarlo a nivel superficial. Si lo que se busca es elevar y marcar el pómulo, lo ideal es optar por una versión más densa, como Sculptra, e infiltrarlo a nivel profundo, justo encima del hueso.

Para atenuar las arrugas y las cicatrices los especialistas aconsejan inyectar ácido hialurónico de densidad media dejando pequeños depósitos a lo largo de la arruga.

2. Revitalizar, refrescar e iluminar
La mesoterapia es otra de las aplicaciones estrella de este inyectable multiusos: “Para realizar esta técnica, lo ideal es optar por una versión no reticulada (es decir, más líquida) e infiltrarla a nivel superficial justo debajo de la epidermis utilizando agujas extrafinas”, asegura el doctor Gálvez. El resultado es una estimulación de la nutrición celular, lo cual se traduce en una piel más luminosa y radiante.

Para revitalizar las pieles más ajadas, la doctora Mar Mira, directora de la clínica Mira + Cueto, infiltra combinados de ácido hialurónico no reticulado, con vitaminas, aminoácidos y minerales (entre 195 y 300 €/sesión, Clínica Mira + Cueto, Madrid)

3. Restaurar los niveles de hidratación
Según el doctor Miguel Sánchez Viera, miembro de la AEDV (Academia Española de Dermatología y Venereología) y director de Instituto de Dermatología Integral de Madrid, infiltrado a distintos niveles de profundidad, el ácido hialurónico no reticulado no rellena sino que actúa como una potente inyección de hidratación en pieles maduras y ávidas de cuidados: “Para conseguir este objetivo lo ideal es emplear jeringuillas de diámetro muy fino y depositar la sustancia tanto a nivel profundo como superficial”, asegura el dermatólogo.

Los resultados se aprecian pocos días después en forma de un cutis más hidratado, más jugoso y jovial. Los efectos duran entre doce y dieciséis meses (desde 180 €, Instituto de Dermatología Integral).

4. Recuperar el mapa facial de volúmenes
La pérdida de tejido graso y el adelgazamiento progresivo de los huesos son fenómenos íntimamente ligados al envejecimiento: “La consecuencia directa de estos procesos en el rostro es una pérdida de turgencia en las mejillas, los pómulos, las cejas...”, asegura el doctor Moisés Amselem, cirujano y director de la clínica que lleva su nombre.

Según el especialista, la infiltración de ácido hialurónico reticulado (denso y espeso) a través de microcánulas (no tan finas como las agujas pero más fléxibles) puede eliminar esta pérdida de volumen en solo veinte minutos y sin causar hematomas: “Las microcánulas abren profundos túneles en los que se deposita el ácido hialurónico sin dañar los tejidos y permiten crear un efeco óptico de aumento del hueso”.

El doctor Amselem recomienda combinar estas infiltraciones con otras de hidroxipatita cálcica (otro famoso relleno) para conseguir, además, un tensado instantáneo del rostro. ¿Los resultados? Naturales, duraderos (permanecen hasta dos años) y evidentes desde el primer instante (entre 600 y 1000 €, en Clínica Moisés Amselem, Madrid).

5 Una talla más
Según Josefina Royo, de Instituto Médico Láser de Madrid (iml.es), inyectado a nivel muscular, el hialurónico es una buena opción para aumentos de distintas zonas del cuerpo: “Perlane, el de alta densidad (de textura mucho más espesa que cualquier otro), produce buenos resultados en glúteos”, permite aumentar el volumen y elevar los cachetes. Se realiza en poco tiempo y sus efectos duran hasta dos años (desde 850 €).

En cuanto a su uso para el aumento de pecho, recientemente los organismos sanitarios de la Unión Europea emitieron un comunicado desaconsejándolo, pues “puede alterar la interpretación de una mamografía”, asegura el doctor Sánchez Viera.